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Cabras, pastores, ganaderos, "margenadors", labradores... la tarea colectiva para prevenir incendios en la Vall d'Ebo, Pego, l'Atzúbia y la Vall d'Alcalà

El colectivo Pego Viu subraya que la ganadería extensiva y la gestión forestal en la Vall d'Ebo, l'Atzúbia, Pego y la Vall d'Alcalà, el territorio devastado por el gran fuego de 2022, son tarea de todos y pasan también por recuperar técnicas tradicionales como la de la "pedra seca"

Un rebaño de cabras ramonea, en una fuente de la Vall d'Ebo

Un rebaño de cabras ramonea, en una fuente de la Vall d'Ebo / Pego Viu

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Alfons Padilla

Alfons Padilla

Pego/La Vall d'Ebo

Las cabras vuelven a triscar por estas montañas. Son animales de una belleza esquemática. Se levantan sobre las patas traseras para llegar a los brotes más verdes. Abrevan en la acequia de este manantial de la Font d'en Gili-Les Verdales. Las cabras dan vida a estas montañas de la Vall d'Ebo, l'Atzúbia, Pego y la Vall d'Alcalà, las montañas de la Marina Alta arrasadas por el gran incendio de hace 4 años (ardieron más de 12.000 hectáreas de la Marina y el Comtat). Por este territorio pasó el domingo la Vuelta a España. El Miserà, ascensión de rampas imposibles, es terreno de cabras ágiles y saltarinas.

Las cabras llegan a los lugares más pedregosos y escarpados

Las cabras llegan a los lugares más pedregosos y escarpados / Pego Viu

Pego Viu-Col·lectiu de Defensa del Territori arrima el hombro en la recuperación de estas montañas. Ha relatado las últimas tareas de ganadería y gestión forestal. Es una labor de todos: pastores, ganaderos, "margenadors", labradores... Labor paciente y silenciosa. Los incendios se previenen así, día a día y sin acciones espectaculares. Los incendios se evitan con esta tarea de hormiga que es propia de los oficios tradicionales.

Pego Viu ha difundido fotografías de los rebaños de cabras y de un incipiente camino recuperado de "pedra seca". Este colectivo ha explicado que durante este mes de agosto, el mes del ajetreo turístico allá abajo, en ese litoral que se atisba desde estas montañas, han trabajado en la Vall d'Ebo con los pastores que participan en el proyecto de ganadería extensiva y gestión agroforestal. Los rebaños no ramonean al tuntún. Lo hacen "en zonas concretas donde queremos reducir y mantener la vegetación". "El pastoreo no es una actuación aislada ni consiste simplemente en dejar a los animales en el terreno. Planificamos donde queremos actuar y trabajamos con los pastores para adaptar el manejo del ganado a las características de la zona. El estado de la vegetación, la época del año, el agua disponible, los accesos o las características del propio rebaño condicionan cómo se puede trabajar en cada lugar".

Un camino de "pedra seca" que se está recuperando

Un camino de "pedra seca" que se está recuperando / Pego Viu

Las cabras pastan en el área de cortafuegos de la Font d'en Gili-Les Verdales. Reducen la densidad de la vegetación.

Este colectivo advierte de que la gestión agroforestal incluye también recuperar infraestructuras ganaderas (los corrales forman parte del paisaje tradicional de la Marina Alta), puntos de agua y caminos y muros de "pedra seca". Pego Viu alude a una vereda de "pedra seca" que el pasado año empezó a reconstruir Ivana, una "margenadora" profesional. El camino lo seguirán otros profesionales de este antiguo oficio. La "pedra seca" abre camino.

Una cabra abreva en la fuente

Una cabra abreva en la fuente / Pego Viu

"Detrás de estas actuaciones, hay, por tanto, pastores, ganaderos, 'margenadores' y otros profesionales que aportan trabajo y conocimiento especializado. Trabajos profesionales que, gracias al proyecto, podemos contratar para llevar a cabo las diferentes actuaciones".

Montañas, espacios vivos y de trabajo tradicional, paciente y colectivo

Pego Viu no inventa la pólvora. La gestión forestal pasa por concebir las montañas como espacios vivos y de trabajo tradicional, paciente y colectivo. Uno de los efectos perversos del turismo ha sido reducir las montañas a paisaje, cuando no a mera superficie para especular y urbanizar. El urbanismo disperso, ese de los chalés metidos o pegados al bosque (la llamada interfaz urbano-forestal), también agrava el riesgo de incendio y pone en peligro a quienes viven allí.

Este colectivo está llevando a cabo una gran labor. Difundirla es abrir los ojos sobre la realidad de las montañas y las acciones pacientes y del día a día que recuperan el mosaico agroforestal y previenen incendios. Las actuaciones las contratan los ayuntamientos y cuentan con financiación de la Diputación de Alicante de programas para la gestión integral de los terrenos forestales a través de la ganadería extensiva.

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