24 de marzo de 2014
24.03.2014
Empresas que funcionan

El negocio de la restauración con proyección en el exterior

Grupo 374 acaba de abrir un bar-restaurante en Valencia, proyecta otros dos a lo largo de este año y negocia actuar como franquicia en Barcelona o Londres

24.03.2014 | 18:38
Manuel Ragull, gerente de Grupo 374, en su local Lotelito

La restauración valenciana, como tantos otros sectores vinculados directamente con el consumo, vive lastrada por los excesos de los años de bonanza y la necesidad de adecuar la oferta a la demanda en estos tiempos de recesión. La renovación es constante. Y bien común el trasiego de locales que abren y cierran casi en un pispás por falta de proyecto. Muchos grandes de la gastronomía han tenido que clausurar sus locales en estos años de crisis y otros tantos negocios sobreviven a duras penas, bien lejos de aquellos tiempos en los que llenaban al mediodía y a la noche. Sin embargo, no todo es ocaso o mera supervivencia. El Grupo 374 es una muestra inequívoca de ello, como pone de manifiesto el hecho de que en estos tiempos de zozobra proyecta la apertura de nuevos establecimientos en Valencia y baraja la «exportación» de su modelo de negocio a otras autonomías españolas e incluso al extranjero.

Grupo 374 nació hace una década como una empresa familiar con socios capitalistas valencianos e italianos a partir de la inversión en el restaurante Bacco, de cocina transalpina. En los años siguientes, el grupo se fue haciendo con otros locales bien conocidos en la ciudad de Valencia, como Café del Mar, especializado en tapas, el restaurante Ocho y medio, el Blanquita Bar, en homenaje al popular personaje del barrio del Carmen, y los restaurantes La Cata 1 y La Cata 2, orientados a la cocina mediterránea y las carnes a la piedra. El pasado mes de agosto, abrió el hotel Lotelito y la firma se quedó con la gestión del bar-restaurante ubicado en la planta baja, que se ha convertido en un gran éxito en la ciudad. Como explica Manuel Ragull, gerente del grupo y asociado en algunos de los negocios del mismo, la clave de su buena acogida ha estado en compaginar las copas y la restauración de corte mediterráneo con eventos culturales como presentaciones de libros, exposiciones de cuadros o monólogos. Muchas tardes, además, organiza catas de vino.

La buena marcha de Lotelito ha llevado a los propietarios de Grupo 374 a abrir en este mismo mes de marzo El Verdurito, también en Valencia, un local más enfocado a las verduras y la cocina ecológica. En abril le llegará el turno al Colmado de Ribera, otro establecimiento en la misma línea de los dos anteriores, aunque en este caso su oferta se centrará en el arroz y las tapas. De aquí a que finalice el año, el grupo abrirá otro local en Valencia, sobre el que Ragull prefiere no aportar detalles, como tampoco los ofrece sobre la facturación o los beneficios del grupo, que en estos momentos da empleo a 160 personas.

La expansión por la ciudad de Valencia no es el único objetivo de esta firma, que también ha puesto sus ojos en el exterior. Concretamente, Ragull asegura que el grupo mantiene «conversaciones» para trasladar el modelo Lotelito bajo la fórmula de la franquicia a Barcelona, Palma de Mallorca o Madrid. En el supuesto de que las negociaciones prosperen, en cada caso que se concrete Grupo 374 participaría en el proyecto como socio capitalista e imponiendo «la línea de cocina y de trabajo que seguimos aquí», apunta el gerente de la compañía, quien desvela contactos con valencianos residentes en Londres para trasladar a la capital británica el modelo Lotelito. Ragull, sin embargo, admite la preocupación por la distancia, «porque en hostelería hay que estar muy encima de los negocios»

¿Por qué Grupo 374 se expande en un negocio en contracción? Su gerente explica varias claves. Una de ellas es la calidad y sobre todo su buena relación con los precios: «El cliente ha bajado su caché; busca mucho menú y precios cerrados». Nada que ver con los tiempos de la bonanza. Los locales de esta empresa cobran tarifas que van desde los 20 a los 40 euros por persona y según el local. Ragull añade también que la empresa pone mucho cuidado en tratar bien a los turistas, porque han percibido que el boca a boca cunde mucho. Además, pone énfasis en la necesidad de renovar constantemente los locales y en tener «mucho cuidado con los costes, porque los consumibles son perecederos y si tiras mucho producto las ganancias se resienten».

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