Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

La lección de los empresarios

LA LECCIÓN 
DE LOS EMPRESARIOS

LA LECCIÓN DE LOS EMPRESARIOS

El miércoles fue uno de esos días en que la gente se retrata. Me explico. En el Congreso de los Diputados se debatía una absurda moción de censura presentada por la ultraderecha de Vox contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que en realidad solo tenía por objetivo ensuciar la vida política y la convivencia, en lo que los de Abascal son expertos, y lanzarle un pulso al PP de Pablo Casado que, sorprendentemente, perdió. Nada de lo dicho ese día y el jueves concernía a los ciudadanos, ni al país, agobiados los unos y el otro por una pandemia que ha vuelto con casi más fuerza que en la primera oleada de marzo y que amenaza con un derrumbe económico de magnitudes desconocidas e inimaginables ni siquiera hace seis meses, cuando la pesadilla se había convertido en realidad.

Ese miércoles, en València, el congreso de directivos organizado por la Fundación Cede reunió en el Palau de les Arts a los presidentes de algunas de las compañías más potentes del país, como Mercadona, Bankia, Telefónica o Naturgy, junto a los líderes empresariales. También vino Felipe VI. Todos, menos el monarca, claro, que debe mantener su neutralidad, repitieron sin descanso el mismo mensaje a los políticos: que dejen de mirarse el ombligo, que moderen su lenguaje y su comportamiento, que dejen de ver al otro como un enemigo, que dialoguen y que tomen medidas conjuntas, de Estado, porque la situación es muy grave. La economía está hivernada, la pandemia se encuentra fuera de control y los confinamientos y restricciones, con sus secuelas en la actividad del país, ganan terreno en casi todas las autonomías. Vamos, que estamos al borde del abismo, sobre todo cuando terminen esas medidas que tienen dopadas a tantas empresas y, por tanto, trabajadores, y que les permite seguir vivas y vivos. Vistos unos y otros, resultaba pasmoso observar cómo nuestros políticos viven en su mundo,lejos de la cotidianedad de la gente. Me temo que el clamor emanado desde València les entrará por un oido y les saldrá por otro. Si no lo ha hecho ya.

Para continuar leyendo, suscríbete al acceso de contenidos web

¿Ya eres suscriptor? Inicia sesión aquí

Y para los que quieren más, nuestras otras opciones de suscripción

Compartir el artículo

stats