Los agricultores de El Camp de Morvedre se han visto obligados a reaccionar ante el cotonet de les Valls, que puede convertirse en la puntilla para la ya desastrosa campaña. Se trata de una plaga procedente del África subsahariana que llegó a les Valls en 2009 y desde entonces su impronta no ha podido detenerse. Aunque la amenaza no parecía a priori demasiado grave, siete años después el Delottoccocus Aberiae -del orden de la Hemiptera, superfamilia Coccoidea, específicamente la Pseudococcoidea- parece haber encontrado en los cítricos de les Valls un nuevo hábitat al que se ha habituado con facilidad.

El cotonet de les Valls ataca como una mancha de aceite, se extiende poco a poco puesto que el Delottoccoccus no vuela, pero su erradicación es sumamente compleja. «Desconocemos cómo controlarlo de forma biológica. Estamos ante uno de los mayores hándicaps a la hora de optar por el cultivo ecológico en nuestras parcelas», apuntaban los expertos.

La consolidación durante estos siete años de la plaga se apoya en el abandono de muchas parcelas, así como el escaso margen de beneficio con que cuenta el agricultor en su campo, de ahí que la inversión en materia de prevención y tratamiento de plagas se vea también limitado. Observar la presencia del cotonet en el campo es fácil, ya que se percibe en el tamaño de la fruta o las deformaciones que presenta. Tanto es así que las clementinas pueden sufrir deformaciones de medio centímetro, mientras las naranjas llegan al centímetro de alteración.

«Si nos fijamos en un campo y vemos naranja pequeña, constataremos que no se trata de falta de riego, sino de presencia de cotonet. Su acción es día a día más evidente», tal y como están analizando los técnicos agrícolas. Los efectos de esta plaga se observan también en el debilitamiento del arbolado por succión de la savia, además de otros daños indirectos como el favorecimiento del desarrollo del hongo negrilla y la atracción de hormigas y orugas.

La lucha contra esta plaga está resultando muy compleja ya que, para evitar su dispersión, es fundamental organizar las labores de cultivo y la cosecha, así como ajustar la fertilización y realizar las podas adecuadas para mantener la biodiversidad en las parcelas. No obstante, el control biológico eficaz para el cotonet no se ha logrado todavía. Por el momento, tan solo el control químico está resultando efectivo. En este sentido, los técnicos contemplan el uso de aceite parafínico que actua por asfixia o bien o los Clorpirifos y Metilclorprfos; estos tratamientos químicos deberán realizarse a partir de la caída de los pétalos.

Si bien los fenómenos atmosféricos han complicado la campaña citrícola, la situación empeora con la consolidación de este tipo de plagas que obligan al agricultor a incrementar los tratamientos y con ello encarece un proceso productivo que nace deficitario.