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El pabellón de nunca acabar en Sagunt

La cuarta empresa adjudicataria renuncia y obliga a pedir una prórroga para no perder la financiación autonómica

Imagen del estado actual del pabellón

Imagen del estado actual del pabellón Daniel Tortajada

Los peores presagios se han cumplido y el pabellón frente al cementerio del Port de Sagunt ha sufrido un nuevo retraso que hará imposible cumplir los plazos marcados desde la Generalitat, que es la encargada de la mayor parte de la financiación a través del Plan Confianza. Y es que la última empresa adjudicataria y la cuarta desde la aprobación del proyecto en 2009, Levantina de Ingeniería y Construcción, también ha renunciado, después incluso de tener firmado el contrato con el ayuntamiento para su ejecución, que estaba previsto que arrancara hace unos días.

El concejal de Contratación de Sagunt, Pepe Gil, confirma a Levante-EMV que «después de contactar con la empresa para ver si empezaba ya las obras, sus responsables me pidieron una reunión en la que me temí lo peor y se confirmó cuando me dijeron que renunciaban al contrato». La razón esgrimida es la insuficiencia del presupuesto, conclusión a la que la firma llegó después de presentar una oferta de poco más de 2,3 millones, cuando el contrato se licitaba por 2,5, en la que incluía mejoras por 150.000 euros.

Así, el edil de Sagunt añade que «estamos pendientes de la renuncia oficial y los preceptivos informes, pero creemos que se trata de una rescisión culposa, así que intentaremos quedarnos la fianza de unos 100.000 euros, además de tomar otras medidas contra la empresa». Pero más allá de esta cuestión, las dudas ahora se centran en si se perderá la aportación autonómica, que ascendía en un principio a 3,4 millones, de los que cerca de 1,2 ya se ejecutaron, ya que la Generalitat marcó el verano del próximo año como el último plazo para tener listas las obras del Plan Confianza.

En esta línea, Gil señala que «pediremos una prórroga, como ha hecho el Ayuntamiento de València para algunas de sus actuaciones pendientes y supongo que también harán otros consistorios a los que les hayan surgido problemas». En el caso del pabellón frente al cementerio del Port, que todavía tiene por delante un año de obras, como mínimo, estos obstáculos aparecieron casi desde el inicio del expediente, cuando las dos primeras adjudicatarias renunciaron sin apenas haber movido una piedra.

A la tercera pareció la vencida y permitió avances en la estructura del pabellón, pero el retraso en los pagos por parte de la Generalitat llevó a esta firma a paralizar las obras, que así siguen después de cerca de 5 años.

Panorama incierto

El panorama que se abre ahora para el Ayuntamiento de Sagunt es incierto, ya que deberá ser el secretario municipal quien determine si directamente se puede conceder la obra a la otra empresa que presentó oferta a la última licitación. Se trataba de Ravi Obras, Transportes y Excavaciones, cuyo presupuesto se ajustaba a la reserva presupuestaria de 2,5 millones, en la que se incluyen los 363.000 euros que aportó el consistorio.

En el fondo de esta cuestión está la creencia generalizada de que el presupuesto para el pabellón fue insuficiente desde el principio.

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