14 de agosto de 2019
14.08.2019

La pradera de posidonia de Almardá se mantiene estable

Submarinistas de Agró analizan por cuarto año consecutivo la salud de las algas

14.08.2019 | 13:32
Submarinistas revisando el estado de las algas de Almardá.

El colectivo comarcal de Acció Ecologista-Agró Camp de Morvedre y el Club Buzos protagonizaron el pasado 20 de julio un nuevo voluntariado submarino como parte del seguimiento anual de la pradera de posidonia de Almardá. Este estudio lleva en activo desde 2016 de mano del Instituto de Ecología Litoral, se basa en los datos recogidos de Agró y el Club de Buzos y está enmarcado en el programa POSIMED. Los resultados han revelado que el estado de las algas se mantiene estable en cuanto a densidad de haces y cobertura de fondo marino, e incluso muestra una tendencia positiva en esta última característica.

"El abandono agrícola y la consiguiente reducción de las aportaciones de aguas cargadas de fertilizantes químicos en el mar, así como la mejora en la depuración de aguas urbanas e industriales y el control y reducción de la pesca de arrastre son factores que explican que esta pradera de posidonia se mantenga estable", declaraba Agró a Levante-EMV. No obstante, a pesar de estos indicios tan favorables, hubo un par de hechos alarmantes para la diversidad marina de Almardá durante la investigación. En el año 2017 se detectó un colapso de población de nácares debido a un parásito, y tan solo un año después la zona experimentó la proliferación de un alga invasora procedente de Australia que supone una amenaza para la posidonia.

Hasta la década de los años 70 del siglo pasado, una espectacular pradera marina de posidonia se extendía desde Canet d'en Berenguer hasta Almenara. Pero, debido al uso de fertilizantes químicos en la agricultura, la pesca de arrastre, la contaminación del emisario submarino de Canet y las modificaciones de la dinámica litoral por puertos y espigones, ahora solo queda un pequeño vestigio de la gran pradera de posidonia del Camp de Morvedre. Concretamente, frente a la playa de Almardá.

Para asegurar la correcta conservación de la pradera de Almardá, que como el resto de praderas de posidonia se encuentra amenazado por los efectos del cambio climático, Agró proclama que sería necesario más inversiones en saneamiento, pues este verano todavía hay sustancias fecales que llegan a las playas valencianas. También apuntan la necesidad de promocionar la agricultura ecológica y el ahorro de agua, así como instalar filtros verdes en los humedales litorales para mejorar la calidad del agua que los marjales derraman en el mar.

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