06 de marzo de 2020
06.03.2020
Levante-emv
Sucesos

"Además de robarnos, nos van a hacer tirar mucha comida"

Los ladrones escalaron hasta un bar situado en un primer piso y además de robar tres televisores, dejaron varias neveras abiertas

05.03.2020 | 22:24
Algunos de los desperfectos ocasionados en el local.

El último robo registrado en un bar de Sagunt no solo ha dejado daños y un agujero económico en la recaudación. También ha provocado importantes pérdidas, al saldarse con el robo de tres televisores y otros enseres, además de dejar varias neveras abiertas, lo que obligará a tirar la comida.

Así lo explicaban ayer a Levante-EMV la responsable del bar de la sociedad Vitivinícola, un local situado en un primer piso de la céntrica plaza Glorieta. «Habíamos estado limpiando a fondo justo el día de antes y hoy nos hemos encontrado con esto», decía entre el revoltijo de papeles y comida que habían dejado por el suelo los ladrones.

«Creemos que escalaron y lograron entrar forzando una ventana», añadía la presidenta de la entidad, Blanca Ribelles, mientras agentes de la policía científica tomaban huellas entre todo el desastre que habían dejado los delincuentes. «Además de robarnos y dejarnos todo revuelto, nos van a hacer tirar mucha comida porque yo no me fío ni de lo que hay en las neveras que han dejado abiertas ni , por ejemplo, de la horchata que tengo en un aparato y a la que le han podido meter cualquier cosa», apuntaba la responsable del bar.

Desde la policía tenían claro que los ladrones iban en busca de dinero escondido en el interior de las neveras y de ahí el estado en que presentaban.

En la sociedad, en cualquier caso, se extrañaban de que los ladrones hubieran entrado allí. «Aquí no tenemos ni máquinas tragaperras, ni de tabaco, ni nada de especial valor», aseguraba la presidenta.

Lo que no tenían claro es cuándo podrá reabrir el bar. «Hoy de momento no hemos podido atender a la clientela ni dejar entrar a los socios. Ahora también tenemos que esperar que venga el perito del seguro, así que ya veremos», decían a media mañana mientras su estado de ánimo oscilaba entre «la impotencia» y «el cabreo», confesaban.

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