30 de marzo de 2020
30.03.2020
Levante-emv

El Círculo del Silencio realza su voz por los migrantes y refugiados

La plataforma promovida desde Morvedre Acull respondió a la convocatoria de la península y Marruecos

30.03.2020 | 16:11
Parte de la participación comarcal en los #CírculosDeSilencioEnCasa

El círculo del silencio que Morvedre Acull promueve desde hace meses en Sagunt se adelantó esta vez al jueves en respuesta a un acuerdo entre plataformas de este tipo en toda la península y Marruecos para celebrar #CírculosDeSilencioEnCasa.

La lectura de un manifiesto y 20 minutos de silencio completaron en esta ocasión la ceremonia, que tuvo una buena respuesta desde El Camp de Morvedre. El documento que compartieron baja el título "Ara més que mai, amb les persones oblidades" alza la voz por los migrantes, "las víctimas de siempre".

"No son pocas las personas migrantes que no pueden cumplir el requerimiento de reclusión en sus hogares, porque no lo tienen, viven en la calle, en campamentos improvisados, en prostíbulos, en prisiones, en los centros de internamiento para extranjeros (CIE) o en pisos diminutos y compartidos", continua el manifiesto.

El documento también hace referencias a las recientes palabras de Leilani Farha, relatora especial de Naciones Unidas, quien insta a los estados a tomar medidas extraordinarias para garantizar el derecho a la vivienda, que es "la primera línea de defensa contra el coronavirus", así que tenerla se ha convertido en "una situación de vida o muerte".

Entre las exigencias del manifiesto se encuentran frenar las repatriaciones judiciales o administrativas; ofrecer alternativas habitacionales dignas a quienes no las tengan; combatir las afirmaciones xenófobas; así como comprometerse a promover una información en positivo sobre las aportaciones de los migrantes y refugiados en nuestra sociedad.

Este manifiesto sobre las personas olvidades concluye con "la esperanza" que surge, ahora que la crisis "ha puesto de manifiesto nuestra vulnerabilidad" para que "nos liberemos de los miedos que llevaron a cerrar las fronteras a migrantes y refugiados. Tal vez, por fin, abramos los ojos y los brazos a quienes vienen del sur para ayudarnos a construir un mundo mejor. Vendrá un día -añade- en que la solidaridad sea el pan de cada día, un dia en que no haya CIE, refugiadas, sin papeles, estranjeras, sin hogar, maltratadas, explotadas, ninguneadas, olvidadas€ Ese día puede ser hoy".

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