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La antigua 'Caja de Resistencia' toma un nuevo rumbo en Sagunt

El colectivo solidario de antiguos trabajadores de la siderurgia, que llegó a contar con 4.500 socios, se fusiona con una fundación estatal - En los últimos años mantiene su actividad con múltiples talleres

Instalaciones de la antigua siderurgia.

Instalaciones de la antigua siderurgia. levante-emv

En una época con una desoladora situación laboral, que incluía salarios bajos y escasa protección social, un grupo de trabajadores de la antigua siderurgia del Port de Sagunt constituyó la caja complementaria, más conocida como Caja de Resistencia.

Su legalización se produjo en 1961, aunque desde antes ya ayudaba a los empleados de baja para que percibiesen el 100 % de su sueldo a través de la aportación de socios. Después de décadas de solidaridad obrera, este colectivo, que en 1990 se constituyó en la fundación Funcasocial, se ha fusionado con una organización estatal que integra a exempleados de la antigua siderurgia de Vizcaya, Asturias y Sagunt.

Lejos quedan aquellos tiempos en los que el sindicato vertical informaba a la policía de elementos con tendencias comunistas en la directiva de la Caja de Resistencia, que a partir de 1968 contó con aportaciones de la empresa para hacer también labores de vigilancia para evitar la picaresca con las bajas laborales.

Después de alcanzar hasta 4.500 socios sobre una plantilla de 6.000 empleados, las luchas obreras y las mejoras en las condiciones laborales obligaron a esta organización a reinventarse y así, con la presencia de 128 socios, hace 30 años se convirtió en una fundación de carácter social, que permitió mantener su sede de unos 210 metros cuadrados en pleno núcleo urbano del Port de Sagunt.

A partir de ese momento, la actividad se diversificó con la organización de excursiones, talleres de pintura o informática, un servicio de biblioteca e incluso una pequeña escuela de música, pero la disminución de ingresos y el aumento de los gastos, al contar con conserje y servicio de limpieza, obligó a sus responsables a buscar una salida, que llevó a raíz de los contactos con la Fundación de Trabajadores de la Antigua Siderurgia Integral.

Así, a principios de este año se hizo efectiva la fusión con este colectivo, al que la antigua Funcasocial aporta su sede y todo su patrimonio, y en la que Julián López se integra como vocal. Este proceso, que se sometió a la asamblea con solo dos votos en contra, no ha estado exento de polémica, ya que algunos, «que desconocían la grave situación» que solo estaba sostenida por el trabajo de cinco directivos, acusaron a la junta de «venderse». En cualquier caso, este movimiento ha dado nuevo aire a esta antigua Caja de Resistencia, que así mantiene vivo el espíritu de la solidaridad obrera.

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