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El Tribunal de Contratos obliga a la SAG a anular una adjudicación de 193.000 €

La resolución fuerza a la empresa de Sagunt a comprar la barredora a una empresa cuya oferta había descartado por no ajustarse a los pliegos

Una barredora similar a la que la SAG.

Una barredora similar a la que la SAG.

La Sociedad Anónima de Gestión (SAG) se ha visto obligada a rescindir un contrato ya firmado de 193.000 euros, después de que el Tribunal Administrativo Central de Recursos Contractuales (Tacrc) diera la razón a la empresa que impugnó la adjudicación y que finalmente ha sido la elegida para el suministro de una barredora.

Se trata de la firma toledana Aebi Schmidt Ibérica, que recurrió el acuerdo del pasado 14 de julio, según el cual se rechazaba su oferta al considerar que no se ajustaba a las especificaciones técnicas del pliego de condiciones, al tiempo que se concedía el contrato a la catalana Ros Roca.

Después de presentarse la impugnación y quedar suspendido el procedimiento, pese a que ya se había formalizado la adquisición de la barredora, el Tacrc instruyó el expediente y constató que la oferta de Aebi Schmidt Ibérica había obtenido la mejor puntuación entre la media decena de plicas, pero el órgano de contratación de la SAG había descartado la adjudicación al asegurar que el cepillo frontal ofrecido no contaba con desplazamiento longitudinal.

Sin embargo, la empresa argumentó que su barredora sí cumplía las prescripciones técnicas, ya que «acredita que su máquina tiene un tercer cepillo frontal» con el tipo de movimiento que se reclamaba en las condiciones del contrato, según recoge la resolución del Tacrc.

A la hora de justificar su posicionamiento frente al tribunal, la SAG mantuvo su intención de excluir a Aebi Schmidt Ibérica, pero «abandona el motivo esgrimido en el acta de la propuesta de adjudicación», ya que «no dice que el tercer cepillo no dispone de desplazamiento longitudinal», sino que «la oferta presentada no especifica el funcionamiento del cepillo frontal, hecho que no es controvertido, pero que es algo muy distinto a lo que motivó su exclusión», señala el Tacrc.

Así, el Tribunal de Contratos apunta que «no se acredita el incumplimiento del pliegos, siendo razonable pensar que esa omisión merecería una aclaración antes que una exclusión, pues es más lógico pensar que el silencio sobre esa característica técnica se debe a que lo ofrecido se ajusta a los pliegos, que lo contrario, es decir, que la omisión se produce para ocultar el incumplimiento», añade este organismo dependiente del Ministerio de Hacienda.

En sus argumentos, la SAG añadió en esta instancia que «hay otros puntos requeridos como indispensables que se han considerado también como irregulares», entre los que cita algunos como las características de la bomba de riego o del sistema de seguridad para la parada de los cepillos sin conductor.

Sobre este último punto, el tribunal apunta que «no procede examinar ahora posibles motivos de exclusión distintos a los que se indicaron en el procedimiento de licitación», así que resuelve estimar el recurso de la empresa y retrotraer el procedimiento al momento de clasificación de las ofertas, que se ha saldado con la adjudicación a Aebi Schmidt Ibérica.

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