Los cazadores de El Camp de Morvedre han mostrado su preocupación ante el posible declive de la perdiz en los cotos de caza.

Desde algunas sociedades se explicaba a Levante-EMV que en la última década se han avistado menos ejemplares de lo que viene siendo habitual. «Si hace 10 años cazábamos 60 perdices durante todo el año en un coto de 1.100 hectáreas, ahora son 30», afirmaban desde la Baronia.

Sin embargo, las cifras que maneja la Federación de Caza de la Comunitat Valenciana constatan que «podría tratarse de una mera percepción», ya que en el informe sobre la evolución de las capturas de los últimos cinco años a esta parte, se anota un aumento de las mismas. En este documento se registran 1.079 capturas entre 2019 y lo que llevamos de 2020, mientras que de 2015 a 2016 se cifraban en 747.

Desde la entidad se reconocía que «las poblaciones de perdices no alcanzan las cifras de hace 50 años, han mermado en número, pero pese a eso, insistían en que no se puede hablar de declive y aún menos de una tendencia a desaparecer porque sería incorrecto e incierto», explicaban.

Sin embrago , sí que hay ciertas situaciones que han podido alterar la percepción de los cazadores con respecto a las capturas como es la merma en el número de profesionales que se dedican a esta especie dentro de la caza menor en Morvedre.

El colectivo de cazadores ha ido haciéndose mayor, cada vez es menos la gente joven que la practica ya que la perdiz requiere de rapidez, agilidad.., de ahí que algunos cazadores hayan desistido, por lo que son menos los que salen a la caza de esta especie en favor del conejo, que concentra un mayor número de aficionados en la zona, dicen desde federación.

Esta disminución en el número de aficionados a la perdiz, contrasta con el aumento de inversiones realizadas por estos para mantener las poblaciones. En el último año, se ha destinado a mejoras en el monte cerca de 168.000 euros, una cantidad superior a la media de los últimos cinco, que se situaba en 162.000. «El 90% del total de las inversiones que realizan van destinadas a mejorar las condiciones del hábitat de las perdices», añadían desde la federación.

Entre las mejoras destacan las relacionadas con la alimentación, que se cifran en 82.000 euros con siembras cinegéticas, construcción de comederos y desbroces. A estos hay que sumar otros 62.500 euros para la adecuación de puntos naturales de agua, bebederos, balsas y mantenimiento de las infraestructuras. La partida se completa con los 6.410 euros en mejora de los refugios.

Lo que es innegable es que la perdiz cuenta con una coyuntura más adversa para poder mantenerse que la que tenía hace unas décadas. El abandono de los campos de cultivo y el incremento de la suciedad en el monte ha provocado el aumento de alimañas y depredadores a los que se suman los jabalíes, que dificultan la proliferación de la especie. «Este año, había criado bien en Sagunt, pero las lluvias, los depredadores y la situación del monte ha hecho que las crías desaparezcan», explicaban desde la Sociedad de Cazadores Sagunt.

Lo cierto es que la perdiz ocupaba el podio dentro de las especies de la caza menor y en los últimos años se ha visto destronada.

La sobrepoblaciónde conejos en Estivella lleva a autorizar la caza con hurón y escopeta

Estivella aparece entre los municipios afectados por sobrepoblación de conejo de monte. Así lo recoge el listado elaborado por la Conselleria de Agricultura, en el que se anotan otras 190 poblaciones de la Comunitat Valenciana. Tanto es así, que este año se ha autorizado la caza con hurón y escopeta en algunas zonas de la Baronia, tanto en Estivella como en Torres Torres, tal y como ha podido conocer Levante-EMV, después de los daños que la especie ha generado en los cultivos. Precisamente, estas autorizaciones forman parte del trabajo realizado por la administración autonómica para mitigar esos daños y controlar las poblaciones de conejo hasta llevarlas a «niveles aceptables», expone la resolución de la conselleria. Mientras Estivella se incorpora a la lista, otras localidades de la comarca salen de la misma después de tener las poblaciones controladas como es el caso de Gilet y de Faura.