Peligroso en todos los sentidos. Así califican las autoridades de Faura la situación que se genera en los alrededores del campo de fútbol desde la prohibición de la entrada de público decretada por la Generalitat para todos los eventos deportivos. Frente a estos hechos, el ayuntamiento, dirigido por el también presidente de la Diputació de València, Antoni Gaspar, ha planteado al Consell la apertura de la instalación con estricto cumplimiento de las normas.

«Desde que iniciamos las actividades deportivas en la fase de desescalada, analizamos todos los espacios y programas para seguir las recomendaciones sanitarias a través del desarrollo de protocolos», apuntan desde el gobierno local. Tanto es así que entre el CF Faura y el consistorio se estableció un control de acceso al campo bajo identificación, distancia entre aficionados, toma de temperatura y limpieza de manos. «Dispusimos el acceso y la salida por puertas diferentes y establecimos un aforo al 50 % con el fin de garantizar la máxima seguridad» añaden.

Ahora, la celebración de los partidos de todas las categorías a puerta cerrada ha convertido la Rodana en un palco natural desde donde los aficionados siguen los encuentros, pero sin distancia, ni identificación, ni mecanismos de limitación del contacto social. «Además puede incluso ser peligroso, ya que suben encima del bar u otros espacios del campo desde fuera y pueden sufrir caídas» comentan desde el consistorio.

Ante la constatación de estas aglomeraciones, el Ayuntamiento de Faura ha solicitado a la Conselleria de Sanidad que estudie la vuelta de los aficionados al campo de fútbol. «Se trataría de persistir en el aforo reducido, el control de los asistentes y el cumplimiento del uso de mascarilla e higiene de manos así como el mantenimiento de la distancia estipulada», concluyen.