«El accidente que hubo el martes en Sagunt en un cruce entre un vehículo de la Policía Nacional y un coche podía haber acabado mucho peor. Los agentes iban por una avenida a toda velocidad a una emergencia y, para adelantar, no dieron la vuelta a una rotonda, sino que atravesaron un tramo de ella en dirección contraria, justo enfrente de la entrada de un colegio donde aún había padres que acaban de dejar a sus hijos. Un coche llegó al cruce, miró para incorporarse al lado izquierdo y, como no venía nadie, se metió en la avenida justo cuando la policía iba en dirección contraria, de ahí el choque».

Así se expresaba en declaraciones a Levante-EMV una vecina que fue testigo de este siniestro que acabó con dos policías nacionales heridos leves, mientras el otro conductor no llegó a requerir en ese momento asistencia médica, como publicó este diario.

La mujer no dudaba de que los agentes conducían así para atender un servicio urgente, pero se preguntaba «si de verdad hubiera valido la pena meterse en dirección contraria por esa rotonda, si luego hay un accidente donde llega a morir alguien» y consideraba que «deberían hacer una reflexión», decía además de resaltar que en el otro coche siniestrado «saltaron los dos ‘airbags’, lo que evidencia lo rápido que iba la policía en pleno casco urbano sobre las 15 horas».

Desde la Jefatura Superior de Policía confirmaron a este diario que, cuando se produjo el siniestro, los agentes llevaban «los rotativos» puestos que indicaban que iban a un servicio urgente, por lo que recordaban que el Reglamento de la Circulación ampara que los «vehículos prioritarios, en una emergencia, puedan hacer ciertas cosas habitualmente prohibidas, siempre yendo con precauciones», decía pues, como ha confirmado este rotativo, ese texto en su artículo 67, insta a hacer «un uso ponderado» de ese régimen especial.

En cualquier caso, desde la Jefatura aseguraban que la Policía Nacional «ha abierto ‘una información’» a nivel interno para «ver exactamente qué ocurrió» ese día, si bien se resaltaba que «se intentaba dar respuesta a un aviso urgente» y que los agentes «somos los primeros a los que nos gusta conducir bien y no poniendo en peligro, primero que nada, nuestra propia integridad física, pues tenemos familia e hijos».