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El PSPV se desmarca de sus socios en torno a Lafarge por «oportunistas»

El rechazo de los socialistas en el pleno de Sagunt de ayer hizo que no prosperaran las mociones presentadas por Compromís y EU

Imagen de la cementera de Lafarge en Sagunt. | DANIEL TORTAJADA

Imagen de la cementera de Lafarge en Sagunt. | DANIEL TORTAJADA

La posibilidad ya descartada de que la fábrica de Lafarge en Sagunt incinerara residuos covid encendió una vez más el debate en torno a la cementera. Como ya ocurrió en años anteriores, el gobierno municipal se dividió en torno a este tema, ya que Compromís y EU, que presentaron sendas mociones en el pleno de ayer, se quedaron solos para rechazar la incineración en la planta, mientras que los socialistas tildaron esta propuesta de «oportunista», en palabras de su portavoz, Javier Raro, y se alinearon con la oposición para tumbar ambas mociones.

Antes de iniciar el debate político, el trabajador de la planta y expresidente del comité de empresa, Félix Vélez de Guevara, apuntó que «fue la propia Generalitat la que pidió a Lafarge que gestionara los residuos sanitarios. Al final no fue necesario porque se los van a llevar a San Vicente del Raspeig, así que me parece insolidario y miserable que se quiera aprovechar una situación de necesidad de la administración para atacar a la empresa. Les pido que sean honrados y pidan lo que realmente quieren, que es cerrar la planta».

Y es que la moción de Compromís, además de reclamar que no se trataran en Sagunt los residuos sanitarios, incluía un posicionamiento contra la incineración de todo tipo de residuos en la cementera, al tiempo que pedía a la Generalitat Valenciana una revisión de la autorización ambiental integrada que permite a Lafarge llevar a cabo esta práctica.

El más vehemente contra esta propuesta fue el portavoz de Cs, Salva Montesinos, que no solo defendió a la empresa, sino que atacó al ponente, Quico Fernández, a quien pidió que dejara su acta de concejal, porque está caducado. «Todos sabemos -señaló el edil de la formación naranja- el odio que destila contra Lafarge, con el que demuestra ser muy mala persona, pero cada vez está más solo». De una forma mucho más sosegada, el nacionalista replicó que veía «un orgullo que alguien procedente de la extrema derecha piense así de mí».

El siguiente en tomar la palabra fue el portavoz de IP, Manuel González, quien, además de defender a su manera al exalcalde, admitió que esta polémica tantas veces repetida durante los últimos años «ya cansa» y señaló que «el problema se ha generado en una conselleria de Compromís -en referencia a los residuos sanitarios-, así que no entiendo que los mismos quieran ahora dar clases de reciclaje».

«Cruzada» contra la empresa

Sergio Muniesa, por su parte, destacó que las autoridades ambientales ya vigilan las emisiones de Lafarge y coincidió en que «se aprovecha la situación para llevarnos a otro episodio más de la cruzada de algunos contra la empresa», indicó el popular.

Desde el otro bando, Roberto Rovira (EU) precisó que su propuesta «no va contra Lafarge, sino contra la conselleria que permite la incineración de residuos», mientras que Fernández se felicitó de que «nuestra posición contraria ha hecho que Lafarge no pueda incinerar residuos sanitarios». Además de señalar que «la empresa debería limitarse al cemento y al clínker, que ya provocan un impacto en el medio ambiente, pero parece que, cuando no se sabe que hacer con algún residuo, siempre se acuerdan de la planta de Sagunt».

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