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Alimentos aprovechados al 100 % en Sagunt

Esta ayuda llega a 150 familias, un 20 % más que antes de la pandemia

Uno de los repartos de Adra junto al trinquete de Sagunt. | DANIEL TORTAJADA

Uno de los repartos de Adra junto al trinquete de Sagunt. | DANIEL TORTAJADA

Los alimentos que los supermercados desechan a diario en Sagunt ya no van directos al cubo de basura. La labor de una ONG local como Adra ha conseguido dar una segunda vida a estos productos y sacar del apuro a muchas familias. Al mismo tiempo, la pandemia ha hecho que se multiplique el número de beneficiarios en un 20 %, siendo un total de 150 las familias de Sagunt y el Port que acuden a por esta ayuda y que sin ella no podrían seguir adelante.

Una de las beneficiarias de Adra, Silvia Lordache, conoció a la asociación desde Madrid, donde residía con su familia, pero no fue hasta el año pasado cuando recurrió por necesidad. «Somos tres en la familia y somos beneficiarios prácticamente desde el año pasado, cuando empezó la pandemia. Mi marido se quedó en ERTE (Expediente de Regulación Temporal de Empleo) y yo estoy esperando los papeles de incapacidad por una operación de hombro», cuenta a Levante-EMV.

Adra Sagunt funciona desde 2006 repartiendo comida que sigue en buen estado gracias a convenios con las firmas de supermercados asentadas en la ciudad. «Empezamos con el colegio adventista, con todo lo que sobraba del comedor y con el pan de Hornos Domingo, pero Consum fue la primera superficie que se unió a la iniciativa, aunque poco a poco se fueron añadiendo más», según afirma Juan Carlos Pulleiro, voluntario de Adra. Además, el viernes es el día que se recogen alimentos de Mercovasa, un mercado mayorista de frutas y verduras situado en el Puig, que permite ofrecer a las familias alimentos frescos y naturales.

Entre los alimentos descartados por estos establecimientos se recogen productos de todo tipo, como carne que se reparte de inmediato, pan y yogures, fruta y verdura a punto de caducar, o conservas con algún defecto en su embalaje. Juan Carlos explica que disponen de dos furgonetas para recoger la comida desde los lunes hasta los sábados y que reparten en varios puntos del municipio, tres en Sagunt y dos en el Port, por ejemplo, «el viernes nos solemos situar en el trinquete, guardando las distancias», remarca.

A Silvia se le designaron dos días a la semana para ir por los alimentos: «Me toca ir los miércoles y viernes, el primer día me dan comida que dura un poco más, como queso, huevos, pizza incluso, mientras que el viernes son productos más frescos, como verduras, fruta y legumbres». Afirma también que todo lo que le llega está en buen estado y consume primero lo que caduca antes. Para que le dure más en el caso de las verduras, las trocea y las pone en la nevera.

No obstante, para poder obtener estos productos perecederos se necesita presentar un carnet el día de la recogida. «Nos hicieron entregar el certificado de empadronamiento, saber el número de los miembros de la familia y una foto», asegura Silvia.

La pandemia no solo ha hecho incrementar el número de beneficiarios, sino que mucha gente voluntaria se ha implicado y realiza una gran labor detrás de la asociación para ayudar a los más necesitados. Según asegura Pulleiro, «con la situación actual se ha hecho descansar a los voluntarios más mayores y hay muchos jóvenes que se han unido. Somos unos 20 en distintos grupos los que vamos todos los días».

Destaca también el trabajo realizado durante la cuarentena, en la que tenían un justificante firmado por el ayuntamiento y jamás se detuvo la actividad, además de ayudar en el reparto de mascarillas, que por aquel entonces los sanitarios necesitaban. «La policía nos ayudaba y hemos colaborado también con el ayuntamiento y servicios sociales», apunta el voluntario de Adra.

Cercanía

Silvia agradece la labor de Adra, ya que «es un apoyo muy importante. Además son muy cercanos, los voluntarios son muy amables, te preguntan qué tal, qué necesitas, todo va bien con ellos porque a veces no tienes dinero y eso te ayuda a vivir». También cuenta una anécdota que le sucedió recientemente: «Hace poco no estaba muy bien porque a mi marido le pagan tarde, entonces bajé un día y me quedé apartada, porque no me tocaba ese día. No me llegaba para comer y me hicieron el favor».

Familias como la de Silvia necesitan estos recursos para seguir alimentándose día tras día, y gracias a la tarea de estas asociaciones sin ánimo de lucro y de los convenios con las grandes superficies, Sagunt da otra oportunidad a los productos que en principio no tienen un segundo destino.

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