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«La covid nos ha obligado a dividirnos para rezar en la mezquita del Puerto»

El presidente del centro islámico explica cómo se ha iniciado el Ramadán e invita a los jóvenes a vivirlo

Un momento de uno de los rezos de la mezquita, ayer en el Port de Sagunt.  | TORTAJADA

Un momento de uno de los rezos de la mezquita, ayer en el Port de Sagunt. | TORTAJADA

La crisis del coronavirus ha marcado el inicio del Ramadán en los centros islámicos de Sagunt y Port de Sagunt.

«La covid nos ha obligado a dividirnos para rezar en la mezquita al tener que reducir el aforo al 50% para garantizar que cumplimos la distancia de seguridad», según explica a Levante-EMV el presidente de la mezquita del Port, Elmostafa Elaydouni.

Esto les ha hecho organizarse por turnos de dos grupos en las diferentes oraciones a lo largo del día. De hecho, durante el Ramadán, acuden con más asiduidad a la mezquita.

«Lo único que cambia de la oración diaria y habitual, -según explica el presidente-, es que normalmente los musulmanes realizan cinco oraciones, pero se añade una última denominada ‘Taravvih’».

Esta oración, en época de Ramadán, «dura media hora y en ese tiempo se reza, leen el Corán y suelen realizar una plegaria agradeciendo a Dios todo lo que les ha dado», apunta Elaydouni.

No obstante, la afluencia varía dependiendo de los días de la semana. «En un día habitual, ya sea lunes, martes, miércoles o jueves solo acuden de 10 a 15 personas a rezar aproximadamente, mientras que los viernes es el día de plegaria por excelencia y los musulmanes que acuden rondan entre los 40 y 50», añade.

Estos lugares de culto islámicos suponen centros de referencia para los vecinos musulmanes de la población. Aún así, atraen sobre todo a personas de mediana edad . «Los jóvenes de entre 14 y 20 años no suelen ir a rezar. Son pocos los que acuden porque a la juventud no suele interesarle la religión», añade Elaydouni.

En los últimos diez años, el número de población musulmana ha ido en aumento en el municipio, según apunta el responsable del centro islámico del Port. No obstante, espera que los musulmanes más jóvenes se animen a rezar y a vivir el Ramadán. «Hace dos meses un amigo dio positivo en coronavirus, por lo que entre todos decidimos voluntariamente cerrar la mezquita durante tres semanas para evitar cualquier problema. Ahora tenemos la oportunidad de volver a disfrutarla», decía.

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