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Un acto vandálico acaba con la reserva de agua antincendios de Beselga

Un vertido de aceite echa por tierra el reciente arreglo de la balsa y podía haber acabado en delito ecológico si llega hasta los campos

El alcalde muestra parte del vertido, tras hacerse trabajos para retirarlo. | DANIEL TORTAJADA

El alcalde muestra parte del vertido, tras hacerse trabajos para retirarlo. | DANIEL TORTAJADA

Un acto vandálico ha acabado con la reserva de agua que Estivella disponía para posibles incendios o temporadas de sequía, echando por tierra además el trabajo realizado hace menos de un mes para acondicionar esa balsa.

Pese a que el lugar está vallado, un vertido de aceite industrial ha dejado el lugar irreconocible e incluso «podía haber provocado un delito ecológico si el chapapote hubiera llegado hasta la acequia y por ella hasta algún campo de la zona», explicaba cabreado el alcalde, Rafa Mateu, quien ha adelantado a Levante-EMV que trasladará los hechos a la Guardia Civil para que investigue lo sucedido.

Las labores de limpieza de la balsa no se han hecho esperar. Se trata de un cometido complicado, ya que primero hay que sacar el aceite y luego vaciar el agua para evitar que el producto puede filtrarse al subsuelo, llegar a la acequia y finalmente a las zonas de cultivo, como explicaba el presidente de la corporación.

Además de esto, no se descarta que se tenga que intervenir de nuevo en las paredes de la instalación, que había sido restaurada hacía dos semanas dentro de una actuación integral en la zona de esparcimiento conocida como ‘el Llavaner’ de Beselga.

Hace un tiempo, la implantación del riego por goteo en la huerta de Estivella había dejado sin uso este pequeño embalse de 700 metros cúbicos. Por ello, la posibilidad de recuperarlo como reserva de agua fue una atractiva idea que respaldaron desde la dirección del parque natural Sierra Calderona, que vio con buenos ojos la posibilidad de disponer de una zona de agua donde poder recargar en caso de incendio.

La intervención en esta balsa que permite recuperar el caudal que baja del manantial de Beselga por la acequia y el lavadero viejo se iniciaba hace menos de un mes, unas obras que formaban parte de una actuación mayor de recuperación del entorno, en la que se han invertido cerca de 15.000 euros, partida financiada por la Diputación Provincial y con fondos propios municipales.

El proyecto ha contemplado, además de la puesta a punto de este embalse, la limpieza de cañares y la impermeabilización de paredes y suelo de la balsa para garantizar la salubridad del agua, la restauración del antiguo lavadero y la adecuación de la ‘sequieta’, que se convierte en un punto de agua para la fauna de la zona; un cometido en el que han colaborado las brigadas del parque natural, ya que la balsa supone un valor añadido al mismo, añadía Mateu.

«Se ha arreglado el tejado del lavadero, se han eliminado todas las pintadas de éste y de la acequia y se ha adecuado toda el área recreativa con la sustitución del mobiliario urbano que estaba dañado», afirmaba Mateu. Por todo esto, aún es más inexplicable para el alcalde lo sucedido. «No entiendo qué se les ha podido o qué le ha podido pasar por la cabeza a la persona o personas que hayan hecho esto. La balsa estaba vallada y con carteles de prohibido el acceso. Es el hacer daño por hacer».

Mateu no solo lamentaba el desastre originado y las consecuencias que estos actos podía haber tenido sino el costo que supondrá para el ayuntamiento recuperar la balsa para que pueda volver a almacenar agua con todas las garantías.

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