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Sonidos del medievo y danzas olvidadas vuelven a la vida

La cerámica antigua también ha sido protagonista

Un momento del taller
para recuperar músicas
con historia.  Dani Tortajada

Un momento del taller para recuperar músicas con historia. Dani Tortajada

Se trata de un instrumento del S.XIII-XIV que estuvo presente en todo la Europa Medieval convirtiéndose en el antecesor del órgano de iglesia que conocemos actualmente.

Este instrumento tiene su origen en el S.XIII donde también era conocido como Viola de rueda. Su evolución fue hacia la Zanfona del Renacimiento.

Instrumentos centenarios, danzas y músicas históricas, algunas de ellas olvidadas, han vuelto a la vida esta semana en el monasterio de Sant Esperit gracias a unos encuentros muy especiales donde también ha cobrado importancia la artesanía.

La iniciativa estaba organizada por la Fundación Instrumentos Musicales con Historia de Sevilla, creada por los investigadores Emilio Villalba y Sara Marín, teniendo muy en cuenta el lugar. De hecho, este año solo se va a ser posible en dos lugares de España, Gilet y Osuna (Sevilla), siempre en «espacios con historia» que, según la fundación, son «idóneos» para llevar a cabo este tipo de eventos. En el caso del monasterio, se ha tenido en cuenta «el amor por la música y la escritura de Martín el Humano, esposo de la fundadora de este bien patrimonial, María de Luna», comentaban, y por supuesto sus instalaciones, muy adecuadas para este tipo de eventos. «Estamos encantados con la acogida que ha tenido en el monasterio de Gilet este primer encuentro. Hemos conseguido nuestro objetivo de unir música, danza y artesanía para descubrir y aprender de la historia», exponía a preguntas de Levante-EMV Sara Marina, una de las organizadoras.

Los cursos y talleres han contado con alumnos de distintos puntos de la geografía española como Guadalajara, Sevilla, Murcia, Madrid y Valencia a los que se ha unido otro grupo de Argentina a través de clases online.

Con la finalidad de investigar, recuperar y difundir la música antigua a través de la reconstrucción y utilización de instrumentos históricos, los alumnos han asistido a tres talleres diferentes.

El primero de ellos era de instrumentos medievales donde se ha enseñado «el arte de reproducir en instrumentos históricos la notación musical medieval». El curso ha sido impartido por el multinstrumentista e investigador de músicas históricas, Emilio Villalba, quien ha mostrado, una colección de instrumentos musicales que existieron en la Edad Media y el Renacimiento como la «vihuela de péñola», la «cítola»o la «trompeta marina», entre otros, todos ellos fruto de cuidadas reproducciones.

Las danzas históricas han sido otro de los atractivos de este encuentro, con un taller a cargo de Marco Bendoni, de Florencia. Este coreógrafo y bailarín especializado en danzas históricas ha instruido a los alumnos de sus clase en bailes que estaban olvidados y que fueron importantes en determinados momentos de la historia.

«El espacio donde se desarrollaba ayudaba al ambiente de paz interior e introspección que busca el Maestro Marco Bendoni para poder encontrar el espíritu del hombre medieval y volcarlo en nuestra danza tanto interna como hacia el otro. A pesar de participar a través de una pantalla, han hecho todo lo posible por incluirme, haciéndome las correcciones que fueran necesarias, estando pendientes de que la cámara me permitiera la mejor visión del conjunto, sentándose en ronda cerca de la computadora para comentar conmigo después de cada clase, o dándonos un abrazo entre todos, que completaba yo desde mi lado de la pantalla», explicaba una alumna de Ardo Liltamor, una compañía de danzas históricas de Buenos Aires, que asistía al curso desde Argentina de forma online.

También quedaba encantada otra asistente, Sara Benítez , directora del Centro de Danza y Arte de Madrid. «Me está encantando, un espacio para aprender y compartir conocimientos y experiencias, no solo de danza sino de otras disciplinas artísticas, con un sentir y un sabor propio del periodo histórico en el que está ambientado ¡Muchas ganas de repetir!».

Sara Marín también aportó su sabiduría. Especializada en la recuperación y difusión de las músicas históricas comprendidas entre los siglos X-XVI, lleva más de 10 años trabajando con Emilio Villalba en una amplia labor concertista por España, Portugal y Francia, con espectáculos donde conjugan música, teatro, narrativa. Por último, la artesanía ha sido otra pieza clave de este proyecto pues los alumnos han tenido la oportunidad de realizar piezas de cerámica como se hacía en la antigüedad.

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