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Voluntariado en Sagunt «hasta para lo más básico»

Agró acaba retirando los restos de los botellones en el marjal protegido de Almardà ante la falta de intervención de las administraciones

Integrantes de Agró, tras limpiar el mirador. | AGRÓ

Las tareas de voluntariado han vuelto a ser claves esta semana en Sagunt para solucionar un problema que diferentes administraciones no llegaban a atajar: Los restos de botellón y suciedad acumulados desde hace varias semanas en un mirador de aves del marjal de Almardà, un humedal protegido y reconocido a nivel internacional.

Al ver que el tiempo pasaba y seguía sin actuarse a nivel autonómico o municipal, integrantes de Acció Ecologista Agró acabaron este lunes tomando la iniciativa de limpiar este lugar. En concreto, seis personas del grupo de voluntariado «senior» tuvieron que emplearse a fondo durante dos horas hasta recoger ocho grandes bolsas de basura solo en el mirador más próximo a la Finca de Penya, como explicaban desde la entidad ecologista a Levante-EMV.

La suciedad que se había acumulado en ese punto y la sensación de dejadez era tal que ese lugar se estaba evitando durante las visitas guiadas realizadas recientemente por el humedal, si bien su cercanía al lugar donde se inician estos recorridos aumentaba las probabilidades de que los turistas, vagando a su aire por los alrededores, divisaran ese abandono.

Desde Agró se asegura que, hasta el momento, «ni la empresa municipal de Sagunt, la SAG, ni el Consell Local Agrari se declaran competentes para actuar sobre los residuos sólidos urbanos de esta zona húmeda». Tanto es así que tampoco hay contenedores ni papeleras que pudieran utilizar los visitantes al humedal.

Junto a ello, en la ciudad se sigue pendiente de que la Conselleria d’Agricultura, Desenvolupament Rural, Emergència Climàtica i Transició Ecològica apruebe el plan de usos del marjal de Almardà-Almenara, si bien desde la organización ecologista se considera que este documento tampoco solventará este tipo de problemas de mantenimiento del humedal. Mientras tanto, entre los ecologistas de Sagunt no se descarta que el voluntariado deba solventar de nuevo «hasta los aspectos más básicos», aunque se tiene claro que su misión «no es hacer el trabajo que deben hacer los servicios públicos».

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