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El férreo control en zonas públicas no frena al mosquito tigre en Almardà

El tratamiento municipal cerca al molesto «aedes caspius» pero ve inviable poner coto al «albopictus» si los vecinos no impiden que críe en sus casas

Un vehículo de la empresa contratada para el control de plagas, en plena fumigación. | LOKÍMICA

La intensa labor preventiva que realiza el Ayuntamiento de Sagunt hace años para impedir los focos de mosquitos se ha encontrado este mes de septiembre con una situación nunca vista: Los tratamientos municipales están siendo eficaces para mantener a raya a los ejemplares comunes y al «aedes caspius» que provoca intensas picaduras, pero no logran frenar la expansión del mosquito tigre («aeedes albopictus) en toda la playa de Almardà, lo que sigue provocando numerosas quejas.

La razón de esta desigual eficacia estriba en que este último tipo de mosquito «sigue criando en propiedades privadas, en lugares tan pequeños como el tapón de un refresco». Por ello, «por mucho que la empresa contratada por el consistorio sigue fumigando en el marjal, las calles y todas las zonas públicas, el mosquito tigre continúa expandiéndose desde las viviendas o solares privados».

En estos términos lo explicaba el edil de Sanitat de Sagunt, Javier Timón, al ser preguntado por Levante-EMV ante la persistencia del malestar vecinal, pese a los tratamientos realizados. El concejal recalcaba que los trabajos para combatir a los mosquitos se han intensificado en la zona desde las últimas lluvias, hasta el punto de que «hay varios equipos trabajando allí de continuo, en horario de mañana y tarde, que incluso han llegado a salir de noche». No obstante, veía «inviable» acabar con este problema «a menos que los vecinos se lo tomen en serio e impiden cualquier acumulación de agua en sus casas o parcelas, para evitar que se reproduzcan». En este sentido, recordaba que expertos de la empresa adjudicataria del servicio ya han ido a muchos domicilios a asesorar a los dueños en caso de dudas sobre dónde pueda estar criando, «pero siempre después de que nos avisen al departamento, que es lo que realmente nos permite actuar», decía. Junto a ello, hacía un llamamiento a que «la ciudadanía colabore y se implique en la lucha contra el mosquito tigre eliminando de sus jardines cualquier recipiente donde se pueda acumular agua y, por tanto donde pueda criar».

El presidente de la asociación de vecinos, Pepe Girona, admitía que la empresa contratada por el consistorio lleva tiempo fumigando en la zona «pero sin que realmente veamos que el problema se soluciona, así que seguimos sin poder salir tranquilamente de las casas, porque enseguida te pican. Nunca habíamos visto algo igual», decía. «Desde el ayuntamiento nos dicen que el problema es que crían en las casas, pero muchos lo que no entienden es porqué en Almenara y otros municipios costeros de Castellón están fumigando desde el aire y aquí, no», añadía.

Esto último tiene una fácil explicación, según el edil de Sanitat. «Aquí no se fumiga desde el aire porque no sería eficaz para el tipo de problema que tenemos. Los vuelos solo se autorizan a cierta distancia de las zonas habitadas y es justo en ellas donde tenemos criando a los mosquitos tigre. En el marjal, además, está controlado el ‘aedes’. Esta vez se ha llegado a ver allí, como algo excepcional, un mosquito tigre, pero procedente de las viviendas», decía insistiendo en que los vuelos de este tipo «siempre los debe autorizar la conselleria, con un informe técnico que los justifique».

Junto a ello, apuntó que «en Castellón, esos municipios llegaron a un acuerdo con su diputación para que sea ella quien hace los tratamientos, pero no preventivos, como nosotros, sino solo ‘a posteriori’». Por ello, recalcaba que ahora «lo fundamental» es la colaboración de los vecinos de Almardà para frenar la reproducción del mosquito tigre.

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