La combinación de las playas y las montañas ha sido siempre uno de los grandes valores del Camp de Morvedre. Esa riqueza natural abre sus puertas en sendos campings, los únicos de la comarca, que ofrecen a un precio asequible un hogar donde «la paz, la tranquilidad y el aire puro» son los principales ingredientes para atraer a una clientela creciente, también en tiempos de pandemia.

Desde la Malvarrosa, playa de Sagunt más conocida recientemente por su deterioro frente a los retrasos de la Demarcación de Costas para solucionarlo, Pepa Kopp afirma que «la gente necesita la naturaleza, respirar y, sobretodo, recuperar el cuidado de su cuerpo y mente». La propietaria del camping que ofrece más de medio millar de plazas de alojamiento añade que «hemos constatado la necesidad de compartir con la naturaleza, la libertad que sienten los usuarios viviendo al aire libre en un entorno abierto al mar y a su vez entre palmeras, vegetación y pavos reales».

Desde la Calderona, José Ramón Mateu es otro veterano del negocio familiar y reconoce que, después de alcanzar las 384 plazas de alojamiento en 2019, «en el último año y medio he ampliado 40 parcelas más y ya hay solicitudes para nuevas». El cliente más habitual es valenciano, que se escapa a este camping de Estivella cualquier día o fin de semana, especialmente familias con niños a «los que vemos crecer en un ambiente sano, en el que se respira oxígeno limpio».

Otra vez de vuelta a la playa, una usuaria apunta que «dormir escuchando las olas, disfrutar de un desayuno frente al mar y contar con las actividades de salud y cuidado físico lo convierten en un camping único», según una participante en las clases que se ofrecen regularmente en unas instalaciones que se extienden sobre cerca de 9.000 metros cuadrados. Esta apuesta por la salud combina en el camping Malvarrosa-Corinto con el entorno natural y su vivencia abierta con los animales. La posibilidad de montar a caballo o encontrar pavos reales, gallinas u otro tipo de animales por la zona de acampada, las cabañas o los espacios de encuentro singularizan esta instalación.

Más trabajadores

Ahora de nuevo en la montaña, Mateu, que todavía está a la espera de saber si recibirá una compensación por las cuotas que perdonó durante las semanas más duras de la pandemia, también presume de haber empezado en el camping Sierra Calderona con 12 trabajadores que ahora ya son 25, lo que le permite ofrecer una gama de servicios que se centran en la piscina, instalaciones deportivas y parque infantiles para los 350 niños que llegan a coincidir en los cerca de 200.000 metros cuadrados que conforman el complejo.

En la playa, mientras, «siempre han valorado nuestra ubicación», apunta el también propietario Wolfgang Kopp. «Contamos con un elevado porcentaje de turistas ingleses, suecos y holandeses jubilados, que vienen desde octubre a mayo, y los nacionales, muchos con parcela todo el año a la que se escapan siempre que pueden», añade.

Y es que, con el confinamiento y las restricciones todavía recientes, «la gente huye de las grandes ciudades. Deberíamos aprender a valorar el entorno natural y aprovechar la posibilidad de vivir en el mar -o en la montaña-, andar, nadar, jugar y socializar en un entorno natural».

Unas clases de «balance swing» únicas en España

Uno de los servicios que distingue al camping Malvarrosa-Corinto es una licenciada en Educación Física. Concha Kopetz ofrece la posibilidad de consolidar la salud física, espiritual y emocional. Su método y filosofía se basan en la inteligencia corporal a través de clases de pilates, danza urbana, entrenamiento animal, espalda inteligente o balance swing, que pasan por generar hábitos saludables y, no solo favorecen la calidad de vida, sino que mejoran de modo integral. La única posibilidad de vivir un entrenamiento de balance swing en España está en el camping Malvarrosa, un entrenamiento desarrollado sobre camas elásticas capaz de consolidar tanto a nivel físico como emocional terapias de recuperación tras daños cerebrales, mejorar lesiones y ante todo generar hormonas de felicidad. «Tras el entrenamiento, te sientes capaz de seguir adelante», confiesa una participante.