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Los exjugadores del Acero condenados intentaron comprar tres veces al portero

Dos excapitanes reconocieron los hechos ante el juez, que les condenó a dos meses de prisión y una multa de 500 €

Camarasa (izquierda) y Joselu (derecha en segundo plano). | LEVANTE-EMV

El caso de amaños de partidos del CD Acero se ha resuelto más de cinco años después con una condena de dos meses de prisión, la inhabilitación durante el mismo periodo para el fútbol profesional y 500 euros de multa para dos excapitanes rojiblancos, Alberto Camarasa y Joselu Rodríguez, que en 2016 intentaron sobornar a un compañero para que se dejara meter un gol. Inicialmente, la Fiscalía reclamaba tres años de cárcel, pero el tiempo transcurrido y la admisión de los hechos han permitido rebajar la pena por este delito de corrupción en el deporte, por el que no deberán ingresar en prisión al conmutarla por el pago de 1.080 euros.

El presidente acerista, Josema Gil, reconoce estar satisfecho porque haya salido la verdad a la luz y sirva para dar ejemplo, sin ensuciar la imagen del club, como por entonces dijeron algunas voces discordantes, cuando el máximo dirigente de la entidad presentó la denuncia.

Ambos jugadores reconocieron que trataron de comprar al portero de su propio equipo hasta en tres ocasiones, llegando a ofrecerle 1.000 euros si se dejaba marcar un gol en el primer tiempo, dado que eso es lo que habían apostado. El guardameta se negó e informó al entrenador de la propuesta fraudulenta de los capitanes. Desde la directiva del CD Acero, que recibió durante el proceso el apoyo tanto de la Liga de Fútbol Profesional como de la Federación de Fútbol de la Comunitat Valenciana, se muestran «orgullosos» de la perseverancia por condenar los hechos, a pesar de aquellos que criticaron la ayuda que ofreció el club para actuar en contra de estas prácticas antideportivas.

«Jamás consentiremos que se altere la competición deportiva bajo ninguna premisa y esperamos que estos hechos aislados sirvan para ahuyentar a tramposos de este maravilloso deporte llamado fútbol», asegura el club en un comunicado. «No vamos a permitir que determinados personajes jueguen con el prestigio de los más de 100 años de historia que atesora nuestro club y seremos absolutamente intransigentes en cualquier actuación que se puede considerar corrupción deportiva, ya sea propiciada por jugadores propios o ajenos, manteniendo una postura firme e inflexible frente a los autores para extraerlos de la práctica deportiva en la que nunca debieron haber entrado», insisten,

El presidente añade en declaraciones a Levante-EMV que «todo lo que vivimos no es un recuerdo agradable, pero estamos satisfechos porque al final ha ganado el juego limpio. Queremos que este caso sirva de aviso para la gente que se quiere aprovechar del fútbol y de las ilusiones de la afición». Gil rememora que, cuando el intento de soborno llegó a sus oídos, reunió a la directiva para tomar la decisión de informar a la Fiscalía. Algunas voces «no querían que denunciáramos los hechos, porque decían que era llegar demasiado lejos, que lo mejor era calarse porque decían que no era para tanto y que las consecuencias de alzar la voz iban a suponer ensuciar la imagen del club». Sin embargo, desde la junta directiva «tuvimos claro que sí era una caso grave y más si éramos conocedores de la situación y no hacíamos nada, porque hubiéramos sido cómplices de un delito. Moralmente es algo que no puede ocurrir y, dirigiendo un club, tengo unos valores que no me permitieron dejarlo pasar» como si no hubiera ocurrido nada.

Hechos «extraños» en el partido

El partido en cuestión enfrentaba al CD Acero con el Recambios Colón en el Fornás y Josema Gil explica que «después de tener tomada la decisión, esperamos a que transcurriera el partido y durante el juego observamos hechos extraños, lo que provocó que el entrenador sacara del terreno de juego a uno de los dos implicados», ya que el otro no estaba sobre el campo al arrastrar una sanción. Estos dos jugadores han seguido jugando al fútbol en Tercera y en categorías inferiores.

«Estamos satisfechos con que haya salido la verdad más que la resolución. Esperamos que esto haga que otra mucha o poca gente que intente aprovecharse de la buena voluntad y el juego limpio se lo piense un par de veces antes de hacerlo», concluye Josema Gil con respecto a la resolución judicial.

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