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«No podemos dormir por culpa del botellón»

La presencia de jóvenes que beben y escuchan música a todo volumen hasta altas horas de la madrugada indigna a vecinos del Port de Sagunt

Botellón el sábado, en un parking junto a la Avenida Mediterráneo

Levante-EMV

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mónica arribas. sagunt

«No podemos dormir los fines de semana por culpa del botellón. Desde que acabó el toque de queda y volvió el ocio nocturno, esto es un desastre y nadie hace nada». Con estas palabras resumía una vecina del Port de Sagunt a Levante-EMV los problemas que sufren cada semana los residentes en varias fincas de la avenida del Mediterráneo que ven con impotencia cómo muchos chavales, de noche y de madrugada, aprovechan el aparcamiento situado junto al paseo marítimo para poner música en sus coches a todo volumen y quedarse allí de fiesta.

«Cada viernes y cada sábado de madrugada estamos igual», contaba después de que el pasado sábado el jolgorio de enfrente de su casa se prolongara hasta las 7 de la mañana, según explicaba, pese a que ella misma llamó en varias ocasiones a la policía e incluso tres patrullas del cuerpo local llegaron a ir. «Vinieron pero, suele ocurrir, no hicieron nada. Bajaron de sus coches pero se quedaron cerca de ellos y no pusieron multas ni por beber en la calle, ni por molestar por sus ruidos. Incluso los jóvenes que estaban allí les abuchearon. Fue increíble», decía tras grabar unas imágenes en vídeo que se pueden ver en la edición digital de este diario.

Esa noche, la música en los coches había empezado a sonar a todo volumen sobre las 3 de la madrugada, «que es lo que suelen hacer siempre, quedándose a veces hasta las 6 o las 7», explicaba.

Además de denunciar las molestias por ruidos, entre los vecinos de la zona preocupa el estado de muchos conductores cuando se van allí. «Algunos salen haciendo trompos y otros con pinta de ir conduciendo borrachos. Si la policía, al menos, les hiciera controles de alcoholemia al salir o en sitios cercanos, muchos darían positivo seguro. Es un peligro que vayan así por ahí », añadía.

Otro motivo de queja es el mal estado en que amanece cada sábado y cada domingo este aparcamiento situado junto a la playa. «Lo dejan lleno de vomiteras y restos de bebidas o de botellas. Orinan hasta contra los coches aparcados. Es un caos porque, encima, cerca hay un parquecito y, como dejan restos de vidrios, eso supone un riesgo de que los niños o las mascotas se corten», agregaba.

La mujer demandaba así que «las autoridades hagan algo» y aseguraba que el alcalde, Darío Moreno, conoce el problema. «Hace unos meses fui con otros vecinos y le informamos. También le he escrito por ‘Messenger’ y me ha contestado, pero lo importante es que la policía actúe», recalca.

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