Unos gamberros mantienen en jaque a los vecinos de Albalat dels Tarongers y han llevado a la Guardia Civil a reforzar la vigilancia en varias zonas de la localidad.

Algunos residentes de este pueblo de la Baronia sufrieron la la noche del sábado un buen susto. Varios vehículos padecieron lanzamientos de mandarinas mientras circulaban de madrugada por la carretera de acceso a la urbanización de «Tarongers».

Uno de los afectados fue el de la propia alcaldesa de la localidad,Maite Pérez, quien al regresar de cenar en casa de una amiga, fue víctima de este ataque. «Yo volvía a casa cuando de repente empece a escuchar golpes fuertes en el coche. Al mirar por la ventana me percaté que desde un huerto próximo a la carretera me estaban lanzando naranjas. El fuerte ruido me dejó paralizada, parecía que estuvieran destrozando el coche. No pude hacer nada, ya que me quedé bloqueada y el instinto me llevó a continuar hacia adelante», contaba a Levante-EMV.

Cuando Pérez llegó a casa realizó una llamada al 062 para avisar de lo que le había ocurrido y de inmediato, se personó una patrulla de la Guardia Civil en la zona.

La alcaldesa ponía en conocimiento de la Benemérita de Estivella los hechos este lunes, desde donde le han confirmado que van a intensificar la vigilancia en la zona.

Sin embargo, no ha sido la única afectada. La mandataria adelantaba a Levante-EMV que otros vecinos habían pasado por lo mismo sin que el incidente hubiese ido más allá de un gran susto. Pese a esto, Pérez invita a los vecinos que se hayan podido ver afectados a que denuncien los hechos, porque «ahora no ha pasado nada, pero si alguien llega a bajar del coche y los pilla, se podía haber liado y la cosa hubiera podido ir a mayores», comentaba. «A esto hay que sumar los posibles daños que podían haber generado en los vehículos, incluso « nos podían haber roto la luna del coche o provocar un accidente a causa de un volantazo. Esto no se puede permitir».

Esta «gamberrada» no es nueva en Albalat, ya ha sucedido en otras ocasiones. Hace un año se registraron episodios similares en zonas distintas y hace dos, también hubo casos parecidos.

El «modus operandi» es esconderse entre los huertos de noche y asustar a los coches que pasen por la zona con lanzamientos de naranjas sin medir lo que puede generar esta broma pesada.