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Voluntarios de Sagunt reanudan la retirada de chumberas para frenar la degradación del Castillo

El colectivo lamenta que su labor desde hace 6 años contraste con la falta de inversión continuada

Voluntarios, en plenas tareas de limpieza en la Plaza de la Conejera del Castillo de Sagunt. | LEVANTE-EMV

Voluntarios de Sagunt han reanudado la retirada de chumberas para intentar frenar, en la medida de sus posibilidades, la paulatina degradación de un Castillo bimilenario que la historia ligó para siempre a Aníbal y al origen de la II Guerra Púnica pero que, en pleno siglo XXI, sigue sin un plan anual de inversiones para paliar sus enormes carencias.

El tesón de estos «Voluntarios por el Patrimonio Histórico de Sagunto» les ha permitido sortear todo tipo de exigencias administrativas y encarar su séptimo año consecutivo retirando esta vegetación invasora a base de ir los domingos por la mañana con pico y azada; una tarea desinteresada que ha permitido recuperar el acceso a gran parte del monumento y retirar numerosas raíces que a menudo se pierden debajo de las murallas o cubren restos arqueológicos.

Ahora, están volcados en la última zona del Castillo que les queda por limpiar y que es, además, la de mayor pendiente: La plaza de la Conejera. Se trata de un lugar cerrado a las visitas por la complejidad de llegar hasta allí. Tanto es así que los voluntarios han descartado sacar los restos de chumberas sino que los apilan en una zona para que se pudran con el tiempo y se conviertan en abono natural.

«Tenemos faena para dos años, siempre con supervisión arqueológica, como nos exige la Conselleria, a pesar de que seamos un movimiento ciudadano que se sostiene con las cuotas de los asociados y solo en las dos últimas legislaturas hayamos logrado ayuda municipal para asumir los gastos que tenemos: Desde herramientas a material de seguridad, seguro de accidentes o contratación de arqueólogos», explica a Levante-EMV su presidente, Ismael Rodrigo, destacando la ayuda municipal en la trituración de matorral y retirada de paleras en contenedor, así como la colaboración de empresas y personas que les han donado «desde un dumper hasta pan recién hecho para el almuerzo».

Desde el colectivo se admitía el apoyo recibido de otras entidades falleras y culturales, pero se lamentaba que su compromiso «contraste con la falta de inversión continuada» en el monumento por parte de las administraciones. «Somos la respuesta ciudadana a la inconcebible tragedia que nuestro patrimonio ha sido objeto durante décadas por parte de su titular, el estado español, acompañado en responsabilidad con la no menos ‘frialdad’ de la política valenciana», afirmaba su portavoz.

Los voluntarios ven con preocupación la ausencia de inversiones periódicas en el monumento para adecuarlo a las visitas y ponerlo en valor. De hecho, se desconoce cuándo comenzarán las obras valoradas en un millón de euros que anunció para este año el exministro de Cultura, José Manuel Rodríguez Uribes, en su visita de la pasada primavera. Además, están por terminar los trabajos para abrir el Centro de Recepción de Visitantes acabado en 2010 pero cerrado aún hoy por falta de luz. Por ello, creen que «la Generalitat debe reclamar y asumir la titularidad del Castillo, de la mano con el ayuntamiento, trazando un proyecto audaz, valiente y de compromiso que devuelva la dignidad a este monumento nacional», apunta su presidente.

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