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Sexo que deja rastro en dunas protegidas de Sagunt

Vecinos de la playa nudista denuncian la «insalubridad» de una zona usada para encuentros esporádicos entre desconocidos y como WC. Demandan limpieza y evitar el paso de vehículos

Sexo que deja rastro en dunas protegidas de Sagunt

La vegetación que abunda junto a la playa nudista de Sagunt sigue siendo el escondite perfecto para personas que acuden a mantener encuentros sexuales esporádicos, o simplemente a hacer sus necesidades, y dejan luego todo sembrado de desechos. Aunque hace tiempo que acabó el verano, estas prácticas se mantienen, como viene ocurriendo desde hace años, sobre todo, desde que el lugar se fue dando a conocer en internet como una de las zonas donde poder encontrar a desconocidos dispuestos a dejarse llevar por la libido en la primera cita.

Vecinos de la zona Levante-EMV ponían el acento en reclamar al ayuntamiento una «decidida» intervención para evitar que una zona de las dunas «siga siendo un foco de insalubridad». De entrada, demandaban una buena limpieza y una potente poda que impida que la vegetación sea el escudo perfecto de quienes buscan intimidad y lo dejan todo sembrado de los más variopintos desechos.

«Al principio del verano hicieron una poda, a petición de los vecinos, pero aquello se limitó a una zona muy pequeña. El resto sigue igual», explicaba a este diario un residente en la urbanización Malvasur.

Este problema no es nuevo. Desde hace más de una década, los residentes vienen denunciando esta situación. Por ello, no acaban de entender porqué el ayuntamiento no tiene ya incluidas estas tareas entre el periódico mantenimiento de la zona pues están convencidos de que, «sin escondite, sería más improbable que esas zonas de dunas estuvieran llenas de restos de pañuelos de papel, preservativos o envoltorios», apuntan.

Desde el consistorio aclaran, no obstante, que se trata de una zona dunar y, por tanto, la empresa pública municipal que se encarga del aseo urbano, la SAG, «no actúa en las dunas salvo orden expresa del ayuntamiento y con los correspondientes permisos de Demarcación de Costas».

«La zona no es un jardín y no podemos hacer lo que nos dé la gana ya que está catalogada como zona protegida dentro del Dominio Público Marítimo Terrestre», afirma el edil de Playas y concejal responsable de la SAG, Roberto Rovira. Junto a esto recordaba la limpieza realizada en la zona de entrada del parking, «donde además de podaron todas las adelfas, a petición de la asociación vecinal de Almardà», y confirmó la intención municipal de «seguir manteniéndola en lo sucesivo», decía, mientras los vecinos demandan que la superficie de intervención se amplíe.

No obstante, se comprometió a revisar la zona con el agente medioambiental de Costas «por si es necesario volver a actuar», si bien añadía: «Estamos hablando de conductas incívicas en tanto en cuanto a que hay personas que dejan residuos por ahí. Es necesario vigilar y sancionar a quien incumple, no solo hay que limpiar».

A nivel vecinal se reconoce que la raíz del problema es el incivismo y la escasa concienciación ambiental. Pero piden que se corte el acceso en vehículo hasta las dunas. «Muchos entran con caravanas o furgonetas, lo que es peor; pues, al carecer de WC, usan esos matorrales para hacer sus necesidades», explican recordando que «siguen esperando que el ayuntamiento limite el tráfico, al menos, en invierno», como le reclamaron al alcalde, Darío Moreno.

También se admite que los encuentros para practicar sexo entre desconocidos generan a veces situaciones incómodas en el parking de la urbanización Malvasur y en la calle Teuladí, que linda con la gola de Quartell; un último lugar donde la intimidad es mayor por una falta de alumbrado público que también acentúa otro problema para el que se pide solución: El riesgo de caer a la gola por la falta de barandillas y aceras en un amplio tramo.

La vegetación que abunda junto a la playa nudista de Sagunt sigue siendo el escondite perfecto para personas que acuden a mantener encuentros sexuales esporádicos, o simplemente a hacer sus necesidades, y dejan luego todo sembrado de desechos. Aunque hace tiempo que acabó el verano, estas prácticas se mantienen, como viene ocurriendo desde hace tiempo, sobre todo, desde que el lugar se fue dando a conocer en internet como una de las zonas donde poder encontrar a desconocidos dispuestos a pasar un buen rato.

Vecinos de la zona Levante-EMV admitían que esto genera a veces situaciones incómodas junto a coches aparcados por las inmediaciones, pero ponían el acento en reclamar al ayuntamiento una «decidida» intervención para evitar que una zona de las dunas «siga siendo un foco de insalubridad».

De entrada, demandaban una buena limpieza y una potente poda que impida que la vegetación sea el escudo perfecto de quienes buscan intimidad y lo dejan todo sembrado de los más variopintos desechos.

«Al principio del verano hicieron una poda, a petición de los vecinos, pero aquello se limitó a una zona muy pequeña. El resto sigue igual», explicaba a Levante-emv un residente en Malvasur.

Este probema no es nuevo. Desde hace más de una década, los residentes vienen denunciando esta situación.Por ello, no acaban de entender porqué el ayuntamiento no tiene ya incluidas estas tareas entre el periódico mantenimiento de la zona pues están convencidos de que, «sin escondite, sería más improbable que esas zonas de dunas estuvieran llenas de restos de pañuelos de papel, preservativos o envolotorios», apuntan.

Desde el consistorio aclaran, no obstante,que se trata de una zona dunar y, por tanto, la empresa pública municipal que se encarga del aseo urbano, la SAG, «no actúa en las dunas salvo orden expresa del ayuntamiento y con los correspondientes permisos de Demarcación de Costas».

«La zona no es un jardín y no podemos hacer lo que nos dé la gana ya que está catalogada como zona protegida dentro del Dominio Público Marítimo Terrestre», afirma el edil de Playas y concejal responsable de la SAG, Roberto Rovira. Junto a esto recordaba la limpieza realizada en la zona de entrada del parking, «donde además de podaron todas las adelfas, a petición de la AVV de Almardà», y confirmó la intención municipal de «seguir manteniéndola en lo sucesivo», decía, mientras los vecinos demandan que la superficie de intervención se amplíe.

Aún así el edil recalca que, para la limpieza de las dunas, «se hacen batidas de personal de Aseo Urbano para limpieza Manual del entorno de todas las playas, incluida esa’ y remarcaba: «Estamos hablando de conductas incívicas en tanto en cuanto a que hay personas que dejan residuos por ahí. es necesario vigilar y sancionar a quien incumple, no solo hay que limpiar».

No obstante, aseguraba: «Las zonas a actuar las revisamos con el agente mediambiental de Costas para que él nos dé indicaciones de lo que podemos y lo que no podemos hacer. Esta zona la volveré a revisar con él otra vez por si es necesario volver a actuar».

A nivel vecinal se reconoce que la raíz del problema es el incivismo y la escasa concienciación ambiental. También se admite que los encuentros para prácticar sexo entre desconocidos generan a veces situaciones incómodas.

Esto último suele ocurrir tanto en un parking como en la calle Teuladí, que linda con la gola de Quartell y donde la intimidad al anochecer es aún mayor debido a la falta de alumbrado público, una penumbra que propicia estos encuentros y que acentúa otro problema largamente denunciado por los residentes: El riesgo de caer a la gola por la falta de barandillas y aceras en un amplio tramo.

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