M e afilié a la asociación de vecinos (AVV) y desde entonces nunca me han llamado para nada».

Ésta es una frase fácil de oír que demuestra el desencanto de muchos miembros de la AVV de las Playas de Montíber-Almardà con respecto a su participación. Y no es de extrañar, ya que, desde que en 2010 se aprobaron los estatutos, no ha habido elecciones para renovar la directiva, pese a que la mitad de los órganos de representación deben ser renovados cada cuatro años, limitando el periodo máximo de permanencia en un cargo, en caso de ser reelegidos, a ocho años. Actualmente los miembros de la junta llevan más de ocho años en el cargo o no han sido elegidos democráticamente como recogen los estatutos. Y esto es así porque en la convocatoria de asamblea general de 2018, y también en la de 2019, año que se debería haber renovado la directiva, no se convocó a los asociados a elecciones.

La renovación de la junta, según los estatutos, no requiere la solicitud de ningún asociado, sino que debe ser convocada de oficio por el órgano de representación. Es más, en 2021 se convoca por la directiva de la AVV a todos los vecinos del núcleo de Almardà a la charla del profesor Vicente Esteban Chapapría en el Terraet, pero no se convoca a los asociados a la asamblea general ordinaria. Según los estatutos, se ha de hacer como mínimo una al año y la actual junta, también en esto, incumplió los estatutos. La excusa de las condiciones sanitarias carece de sentido, ¿o acaso eran distintas las medidas sanitarias para la charla del profesor Chapapría que para una asamblea?

No pretendemos dividir, al contrario, queremos unir a los asociados a través de su participación y el cumplimiento de los estatutos. Entendemos que hay que abrir la AVV a todos los socios y que se respeten sus derechos. Uno de los principales es el de poder elegir a sus representantes. Son muchos los desafíos futuros a los que nos vamos a enfrentar en los próximos años, tanto de mejora del entorno urbano del núcleo de Almardà, como del futuro de nuestras playas, pero no se puede afrontar con una junta directiva desconectada de los asociados y que incumple rotundamente los estatutos.

La situación deja a la AVV en una posición muy vulnerable al carecer la actual junta directiva del respaldo de representatividad democrática ante organismos administrativos, públicos o jurídicos. Actualmente, al incumplir los estatutos, se puede impugnar cualquier decisión que tome la junta directiva o cualquier intervención se puede declarar nula, situación que deja a las reivindicaciones vecinales en una posición muy frágil. Especialmente nuestras playas, pero también los polígonos sin urbanizar, el tramo entre el camping y las Casas de Queralt, el colector de pluviales y una larga lista de deficiencias, cuya solución requiere una AVV unida en la participación de sus asociados, que no se vea lastrada por el incumplimiento de los estatutos, con una junta directiva que represente a los asociados, con una mejor, más clara y continua comunicación entre los asociados y su órgano de representación. Solo así se podrá abordar con éxito los muchos desafíos futuros.