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Evangelina Rodríguez Cuadros | Premio Gonzalo Montiel 2022

«Me preocupa el vacío de memoria en la gente joven»

Admite que el galardón que hoy le entregará la Asociación Memoria Industrial y Movimiento Obrero (Amimo) «le ha conmovido»

Evangelina Rodríguez Daniel Tortajada

Catedrática de Literatura por la Universitat de València, Evangelina Rodríguez recibirá esta tarde el premio Gonzalo Montiel 2022 tras una trayectoria en la que ha demostrado de sobra su implicación en la ciudad donde nació y por qué, cuando fue directora general de Patrimonio Cultural, empezó a gestarse la protección del patrimonio industrial tras el cierre de los Altos Hornos del Mediterráneo.

¿Qué ha supuesto este premio para usted?

Un profundo y cálido agradecimiento. Recordar el privilegio de nacer y vivir en un lugar que nació desde la una entrañable mezcla de ganas de supervivencia y de futuro; sus raíces levantaron una épica de hierro y acero trasmitida ya a varias generaciones. Ha superado una guerra, un crecimiento urbano a veces desordenado, la carencia del prestigio de las piedras antiguas. Tiene la bendición del mar y en él todavía puede leerse la historia épica de sus orígenes. Tiene hambre de identidad. Por eso el premio en recuerdo de Gonzalo Montiel que tanto hizo para construir su memoria me ha conmovido.

¿Procura estar pendiente de la actualidad en todo lo relativo al patrimonio industrial o prefiere cierta distancia a modo de salvaguarda emocional?

¡Qué más quisiera poder guardar distancias emocionales!. No, he pasado por todas las fases de la frustración y el escepticismo. Me preocupa el vacío de memoria en la gente joven. El arraigo se construye desde la educación y la vivencia personal. ¿Se ha explicado en la escuela no sólo el cerco de Aníbal sino el sueño hecho realidad de un naviero vasco en los albores del siglo XX? ¿Se pondrá alguna vez en valor no sólo la restauración de un Horno Alto sino de un Museo que albergue la épica emocional de un pueblo originado en una estupenda y emotiva mezcla de identidades?

¿En algún momento pensó que, tantas décadas después, la puesta en valor del patrimonio industrial iba a estar en la situación actual?

Cuando se empieza una tarea es porque se cree que puede y debe hacerse. Eso, claro está, produce con el tiempo melancolía; no frustración, porque la memoria también está cargada de futuro.

¿Cómo cree que está siendo este proceso? ¿Se podía haber ido más rápido?

De mi paso por un cargo de responsabilidad política aprendí una cosa: lo urgente torpedea cuanto puede lo necesario.

¿Se atrevería a dar algunas claves para poner en valor ese patrimonio industrial y obrero?

Su difusión didáctica en la enseñanza; convertirlo en referente de la oferta turística; un cuidado espacio divulgativo en el Museo, cuando se haga. Y poner, como mínimo, el mismo empeño en su cuidado y presupuesto que en las fallas o las fiestas patronales.

¿Cómo ve la situación del patrimonio histórico de la ciudad, en general?

Se ha hecho mucho y bastante bien en el Sagunto histórico. El Museo, aunque mínimo de espacio, ya es más representativo. Me hubiera encantado que en el Teatro Romano se integrara, en momentos puntuales, alguna exposición o muestra del patrimonio arqueológico.

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