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90 aniversario de la primera falla en Sagunt

La Sociedad Vitivinícola impulsó un monumento en el núcleo histórico que rememoró el asedio de Aníbal

Primera falla plantada en Sagunt. | ARXIU LLUECA-JUESAS

Primera falla plantada en Sagunt. | ARXIU LLUECA-JUESAS / albert vidal. sagunt/canet

albert vidal. sagunt/canet

En este 2022 se cumple el 90º aniversario de la primera plantà de un monumento fallero en el núcleo histórico de Sagunt: El impulsado por la entonces potente Sociedad Vitivinícola.

Así lo explicaba a Levante-EMV Albert Llueca, investigador y Presidente de l’Arxiu Camp de Morvedre. «En 1931 Vicente Andrés Cerveró propuso organizar las fiestas falleras en la Sociedad Vitivinícola Saguntina, la Viti, lo que supuso el inicio de las celebraciones en este núcleo de población», afirma.

La sede de la primera comisión se estableció en el “Bar de Bono”, lanzándose desde allí los falleros a la calle para iniciar “l’apuntà”, disparando una traca de cien metros y siendo acompañados por la “xaranga”. Las cuotas comprendían tres categorías: 5, 10 y 25 céntimos semanales, explica.

El monumento se construyó en unos talleres del Port de Sagunt, gracias a los artistas Antonio Blasco y Francisco Fernández. Luego, la falla fue transportada sobre dos góndolas cedidas por Altos Hornos del Mediterráneo.

El tema escogido para el monumento fue histórico: La invasión de los cartaginenses y la segunda Guerra Púnica. Desde l’Arxiu se explica que los anales reflejaron que «de un gran libro surgían llamas que conseguían más de quince metros de alto, rodeadas de un Castillo». «Las figuras eran saguntinos que se tiraban al fuego, otros morían a manos de los cartaginenses. Capiteles con alegorías representaban a la industria, la agricultura, el comercio, la música y un avión que simbolizaba la llegada del nuevo régimen republicano, completaban los temas de aquella primera falla».

La falla, como recuerda Llueca, se plantó en el Camí Reial, cerca del ayuntamiento, frente de los míticos comercios de Caruana, la Palma, Peña, etc. Además, las alegorías del trabajo fueron indultadas y regaladas al alcalde, Juan Chabret Bru.

El presidente de l’Arxiu recalca la importancia de esta sociedad vitivinícola en el entramado económico y social valenciano pues como ya recogió el que fuera cronista oficial, Antonio Chabret, desde que la entidad se fundó, empezó una nueva era para la viticultura de esta zona, pues se presentó en la Exposición Vinícola nacional (1877), la de Filadelfia (1876), la de París (1878), la de Burdeos (1882), y Valencia (1883), donde logró los diplomas más honoríficos.

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