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Gilet pondrá fin a diez años sin cobertura móvil en las urbanizaciones

La denuncia a la Fiscalía de unos vecinos ha obligado a buscar una ubicación fuera del parque natural que ya tiene luz verde autonómica

Vista de Gilet, con urbanizaciones al fondo. | DANIEL TORTAJADA

Gilet parece haber dado el paso definitivo para solucionar los problemas de cobertura móvil que padecen los vecinos de las urbanizaciones de montaña desde hace una década.

Después de casi 10 años desde que una sentencia judicial obligara a retirar la antena de telefonía móvil ubicada en la urbanización La Paz, cientos de vecinos han tenido que vivir sin este servicio y con los inconvenientes que esto supone, no poder comunicarse sobre todo en casos de necesidad: accidentes, enfermedad... Una situación que se ha agravado en pandemia y que ha afectado también a los cuerpos y fuerzas de seguridad, que han tenido serios problemas para localizar a los vecinos que requerían de su ayuda ante la falta de esta cobertura.

Tras años de muchos problemas, buscando alternativas, estudiando y proponiendo distintas ubicaciones para esta instalación, en la mayoría de los caso con la oposición vecinal, el Ayuntamiento de Gilet, con los votos a favor de toda la corporación municipal ha firmado un convenio con ATE S.L. para dar solución a este tema.

Muchas cosas han cambiado desde que, como ha venido informando Levante-EMV, se propusiera instalar la primera antena en el Balcón de la Peña hasta que el lugar elegido finalmente fuera la zona de los depósitos, próxima a la Bassa Empina en Sant Esperit, una opción esta última que acabó en la Fiscalía tras una denuncia de los vecinos, después de comprobar que la instalación se estaba realizando dentro del parque natural y además sin permiso, extremo que reconoció el alcalde, Salva Costa, quien aseguró que no había nada por escrito pero que la conselleria tenía conocimiento de las obras. Esto último les obligó a revertir la obra y a dejar la zona del parque en perfecto estado.

Este punto de inflexión en este largo recorrido por dar solución a los problemas de cobertura del municipio, ha llevado al ayuntamiento a tener que modificar el proyecto. La principal novedad es la ubicación, que ahora estará fuera del parque natural para evitar mayores complicaciones, aunque se seguirá instalando en San Esperit, unos metros más abajo de donde estaba previsto en un principio.

Otro de los cambios es la altura de la antena, que alcanzará los 15 metros. «Es lo que necesitamos para garantizar que no haya sombras ni puntos muertos», decía el alcalde. A esto se suma que podrán operar todas las compañías, tal y como ha avanzado Salva Costa a este diario.

La nueva propuesta contó con el visto bueno de todos los concejales, eso sí, bajo la condición que pusieron Esquerra Unida y Compromís de que el alcalde mantuviera reuniones con los vecinos para explicarles el proyecto, aspecto que según Costa «ya estaba previsto». De hecho, el mandatario mantuvo hace unas semanas los primeros encuentros con los del Clot del Oliver, la Vidriera y la Calderona, con idea de continuarlos con los del Pla d’Aguiló y los de Sant Esperit, que son los que mayor oposición presentaban a la instalación.

Por otro lado, el consistorio cuenta con el estudio de impacto ambiental favorable que también ha sido ratificado por la dirección del parque que «considera válida la estimación de impacto favorable «siempre que se respeten los límites del perímetro del monte de utilidad pública y no se ejecute ninguna actuación en el interior del mismo», anota este en otro informe.

Con estos documentos, ahora solo queda que comiencen las obras con la convicción municipal de que éste es el proyecto definitivo y el óptimo para solucionar los problemas de cobertura que sigue padeciendo Gilet.

Un informe descarta efectos para la salud

El temor a que la antena se perjudicial para la salud es uno de los principales argumentos de los vecinos para oponerse a la antena. Pero, para su tranquilidad, el consistorio cuenta con un informe del Colegio de Ingenieros de Telecomunicaciones que se hace eco del estudio difundido por el comité científico asesor en radiofrecuencias y salud que recoge que «la evidencia científica muestra que a los niveles habituales de exposición personal no hay evidencia de riesgo para la salud», explica el documento, al que ha tenido acceso Levante-EMV y que se basa en la exposición a campos electromagnéticos de 100 KHz a 300 GHz.

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