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Homenaje a los centenarios de Sagunt

Esther Armañanzas repasa cómo han sido sus 100 años tras ser reconocida junto a otros tres centenarios

Esther con su ramo, junto al alcalde, varios ediles y familiares. | GABINETE AYUNTAMIENTO

Esther Armañanzas Martínez admite que «es un privilegio» estar «tan bien como ella» a sus 100 años de edad, tanto a nivel físico como mental. Rodeada de familiares y amigos, ayer, esta vecina de Sagunt no podía ocultar la emoción poco antes de recibir un cálido reconocimiento en el salón de plenos municipal de manos del alcalde, Darío Moreno, el edil de Servicios Sociales, Alejandro Sotoca y varios concejales.

El alcalde, el edil y dos monjas, con los otros centenarios. | AYUNTAMIENTO

«Le hacía mucha ilusión», reconocía uno de sus sobrinos al hacer una pausa para inmortalizar el momento. Entre gestos de cariño, Esther recibió una placa conmemorativa y un ramo de flores, después de que el edil de Servicios Sociales repasara algunos datos de su biografía y explicara que los otros tres vecinos que este año cumplen 100 años también han sido reconocidos por el consistorio aunque, en su caso, fueron las autoridades municipales quienes se desplazaron a la residencia donde ahora viven Blasa Sánchez, Manuel Esteve y María Anunciación Crego.

«Yo nunca pensaba que llegaría a cumplir cien años», confesaba Esther a preguntas de Levante-EMV. «He trabajado mucho», decía rememorando su época de encargada de uno de los almacenes de naranjas que hace varias décadas abundaban en Sagunt y ahora escasean. «Entonces daba gusto porque todo estaba rodeado de campos, olía muy bien. Ahora, es una pena ir hacia el Puertode Sagunto y ver lleno de casas lo que antes eran campos preciosos y bien cuidados», apuntaba.

Esta centenaria también asegura haber visto «muchos cambios tanto en la ciudad como a nivel social» y afirma sin dudarlo: «A mí me gusta más cómo era todo antes».

Además de considerar que el ayuntamiento «debe seguir haciendo cosas para los mayores», recomienda a la juventud «que tenga conocimiento».

Respecto a si hay algún secreto para llegar a su edad con su vitalidad, se limita a responder con una sonrisa: «No sé... yo como de todo». Aún así, poco después reconoce que procura salir a diario a la plaza Glorieta. «Me caí y llegué a llevar tacataca, pero ahora ya no», decía orgullosa y siempre sonriente bajo la mirada atenta de su hermano, su cuñada y sus diversos sobrinos.

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