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"La planta de baterías devolverá el equilibrio que se rompió con la reconversión de 1984"

Diálogo social, formación e implicación de las administraciones fueron algunas de las claves

Unai Sordo, Ana María García y Sergio Villalba a su entrada en el salón de actos del Casal Jove del Port de Sagunt. | DANIEL TORTAJADA

La lucha sindical, la formación, la implicación de las administraciones o la oportunidad de saldar la deuda con el Camp de Morvedre tras el proceso de reconversión de 1984 fueron algunas de las ideas que se repitieron durante el acto organizado ayer en el Port de Sagunt por CC OO con su secretario general, Unai Sordo, como gran protagonista.

En una jornada planteada para abordar los retos que se le vienen encima a la comarca con la llegada de la planta de baterías de Volkswagen, el sindicalista reconoció que «es una placer estar aquí, un territorio con el que siento afinidad pese a no haber estado antes, porque recuerdo ver las noticias en la televisión en 1984, cuando yo tenía 12 años, con imágenes iguales que las que veía en Bilbao en plena reconversión y ese lema de ‘Felipe-Guerra: Sagunto no se cierra’».

Sordo reconoció que la gigafactoría «es motivo de celebración», ya que «devolverá el equilibrio industrial que se rompió con la reconversión». Y es que este sector «es el mejor aliado para salir de las crisis». El secretario general de CC OO, quien también abordó temas más generales como las movilizaciones que se programan por el bloqueo de las negociaciones sobre los salarios, reivindicó que «mucho ha llovido desde 1984, pero nosotros permanecemos en unas posiciones coherentes en la defensa de los derechos de los trabajadores».

En un salón de actos del Casal Jove lleno, la secretaria general de CC OO PV, Ana María García, también recordó «los momentos duros que se vivieron aquí en los 80, cuando fuisteis un ejemplo de lucha que no fue escuchado. Muchas páginas del movimiento obrero se han escrito en este territorio -insistió-, y ahora se debe devolver ese equilibrio industrial para alcanzar el merecido nivel de polo del Mediterráneo».

García también destacó la necesidad de poner el foco en los procesos de selección de personal de la futura gigafactoría y sus servicios auxiliares, en los que «se debe tener en cuenta a los trabajadores que el sector industrial ha expulsado en los últimos años». Para eso, «desde CC OO no queremos ser meros espectadores o invitados a los saraos. Debemos tener poder de decisión».

La sindicalista señaló entre las claves para aprovechar esta «cuarta revolución industrial», que «se deben analizar y diseñar las acciones formativas necesarias para que esta transición no nos pase por encima». A este respecto, felicitó a la comarca por el resultado de sus reivindicaciones que permitirá muy pronto disponer de dos centros integrales de formación profesional.

;Mujeres en la industria

También desde València participó el secretario general de Industria del sindicato, Juanjo Picazo, quien incidió en la necesidad de «poner a las personas en el centro del debate». Además de introducir la ocasión que supone Volkswagen para integrar también a la mujer en el sector industrial, Picazo animó a los agentes implicados a «no repetir los errores del pasado. Esta inversión es una gran oportunidad, pero también una gran responsabilidad. El 5 de octubre de 1984 -último día de trabajo en los Altos Hornos del Port- más de 3.000 trabajadores querían una nueva oportunidad y ahora, por fin, ha llegado. No se puede desaprovechar».

El poker de participantes en la jornada lo completó el secretario general del sindicato en el Camp de Morvedre, Sergio Villalba quien tampoco huyó de las referencias a cuanto «sufrió» la comarca con la reconversión de 1984. «La industria es fundamental para la economía comarcal y Volkswagen debe permitir que este sector recupere el papel que ha tenido en la creación de riqueza».

Además de reivindicar infraestructuras y planes específicos tanto de formación como de recualificación, Villalba apuntó que «Ximo Puig dijo que la fábrica de baterías es la forma de que España salde la deuda moral con Morvedre tras la reconversión, pero ese objetivo no se conseguirá si no se consigue que repercuta en la empleabilidad de los jóvenes y parados de la comarca. Hay que definir ya los perfiles que se necesitan».

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