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La Academia condiciona la protección del Horno Alto a derribar la rotonda donde está

Cree que la medida «es asumible» para evitar que la relevancia del vestigio de AHM «quede diluida»

El Horno Alto, dentro de la rotonda. | TORTAJADA

La Real Academia de Bellas Artes de San Carlos de València ha condicionado su apoyo a la protección del Horno Alto número 2 de Sagunt como Bien de Interés Cultural (BIC) «al compromiso» de derribar la rotonda construida a su alrededor y a integrarlo «en la parcela sin edificar y las Naves Talleres anejas».

La institución ha abierto así el debate sobre la ubicación de este legado de la antigua siderurgia pues considera que «el Alto Horno nº 2 de Sagunt tiene características singulares y de relevancia para ser declarado patrimonio cultural en su más alto reconocimiento, como exige la ley, que actualmente están diluidas por su defectuosa urbanización y minusvaloradas por una evidente falta de contextualización, que creemos puede solucionarse con la acción pública mediante normas y compromisos adecuados».

Por ello, tras dos meses de un estudio exhaustivo, ha emitido de forma unánime un informe «favorable pero condicionado al compromiso de desaparición de la rotonda que se ha construido a su alrededor y a la integración del Alto Horno en la parcela sin edificar y las Naves Talleres anejas, con las que forma parte de un legado común y constituye una unidad urbanística evidente».

Esta demanda, a su juicio, «es asumible por la parte actora del expediente», según el informe que se aprobó en Junta General el 14 de junio.

En la práctica, esto obligaría a reordenar el tráfico rodado y el actual acceso sur-este al núcleo urbano del Port de Sagunt. Sin embargo, en opinión del presidente de la Academia, Manuel Muñoz, «es un paso necesario para dignificar el único vestigio de la industria que provocó el nacimiento del Puerto de Sagunto, integrándolo en el espacio que le es propio y generando un lugar futuro de memoria y de recuerdo».

El también exdirector de Patrimonio de la Conselleria de Cultura dejaba claro a Levante-EMV que el pronunciamiento de la Academia en ningún caso ha sido improvisado. «Hemos estado dos meses trabajando de forma seria y rigurosa. Encargamos un informe técnico a un profesor de la Universidad que luego fue supervisado por Inmaculada Aguilar, catedrática especializada en Arquitectura Industrial y directora de la Cátedra Demetrio Ribes. Tras ese estudio a fondo, es cuando vino nuestro juicio crítico, con el objetivo de evitar que un vestigio tan importante se quede perdido, aislado, rodeado de coches y en un lugar absolutamente impropio», decía resaltando además su apuesta porque «finalmente sea BIC y haya también una intervención para revitalizar la zona».

Primar el tráfico

La ubicación del Horno Alto en una rotonda se decidió ya hace décadas al remodelar urbanísticamente la zona tras el desmantelamiento de la siderurgia de AHM en 1984. Entonces, se primó el criterio de facilitar el tráfico rodado y permitir varios carriles paralelos al mar que permitan ir en línea recta desde la rotonda que da entrada al puerto comercial a la más cercana a la Nave de Talleres Generales.

Ahora, la exigencia de la Real Academia de Bellas Artes obliga a repensar las opciones para el tráfico por el polígono Ingruinsa; una cuestión que, recientemente, no se había debatido a nivel público en la ciudad, ni siquiera cuando una furgoneta quedó volcada lateralmente dentro de la rotonda el pasado abril, aunque sin llegar a ocasionar daños a la estructura, ni que hubiera heridos.

El informe de la Academia se suma a los pedidos en su día por la Conselleria de Cultura a varias instituciones, de forma consultiva, después de que la Asociación del Patrimonio Industrial del Port de Sagunt (APIPS) impulsara la declaración del Horno Alto como Bien de Interés Cultural (BIC).

La Universitat de València ya emitió un pronunciamiento favorable, instando también a proteger «con posterioridad» otra parte del legado industrial que va desde las minas turolenses de Ojos Negros hasta el mar.

También el Consell Valencià de Cultura apoyó su consideración de BIC, en un acuerdo unánime del pasado mes de abril. No obstante, la última palabra es de la Generalitat Valenciana.

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