¡Cómo buscamos la sombra cuando el calor aprieta y no podemos refugiarnos en casa! Estamos pasando un verano tórrido y una buena sombra nos alivia, aunque solo sea por un momento. Y no hay mejor sombra que la que nos proporciona la naturaleza, siempre generosa. Pienso esto mientras espero el urbano, frente a la marquesina situada junto al estadio del Fornás, para desplazarme a Sagunto.

En un verano en el que los incendios en toda la Península Ibérica están arrasando miles de hectáreas de lo mejor de nuestros bosques, nuestra preocupación por defender y proteger todos los espacios verdes, también los urbanos, debe ser máxima. Los bosques y la vegetación realizan una tarea invisible como almacén de carbono y ayudan a controlar el clima y las precipitaciones. Sin ellos, la vida en la tierra sería imposible. Y en las ciudades, sobra asfalto y faltan espacios verdes.

Dicho esto, viene a mi memoria fotográfica el majestuoso árbol que situado en la acera del estadio Fornás fue talado hace unos días por operarios de la SAG. No esperaron a que pasara el verano, no, lo talaron en plena canícula. Un espléndido árbol talado con la excusa de estar enfermo (meses atrás ocurrió semejante hecho con otro situado muy cerca del que comento y con otros ubicados en la plaza de Noguera y en los alrededores del IES María Moliner); enfermo de esplendor, diría yo. Uno que a diario frecuenta la avenida Camp de Morvedre les puede asegurar - aunque reconozco mi ignorancia en salud vegetal— que de enfermo(s) nada. Más bien diría que a alguien inconfesable no le hacía gracia, le molestaba o no tenía otra cosa de qué quejarse y lo ha pagado con el árbol. Como no gritan ni se quejan de dolor … La política municipal hecha a golpe de queja ciudadana; el interés particular puesto por delante del interés general. Mal vamos.

En los tiempos que corren, cuando la canícula aprieta y de qué manera, en lugar de cuidar y potenciar las zonas verdes, convertir los parques urbanos en bosques, en llevar a cabo una decidida política municipal verde, eliminamos árboles en plena madurez y vuelta a empezar. Y, con demasiada frecuencia, se talan árboles por cualquier motivo y no se sustituyen por otros; la cantidad de setos con restos de esas talas o vacíos es innumerable. La política verde en este pueblo nuestro está ausente.

Tenemos muchas zonas verdes pero descuidadas y mal gestionadas; la ausencia de una decidida y eficaz política verde es bien patente. ¿Qué está usted esperando, señor alcalde y concejal de Medio Ambiente? El nuevo gerente de la SAG será un fenómeno como gestor, pero las políticas, las prioridades, las deben marcar usted y su equipo de gobierno. ¿No le parece?