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Doble protesta en Sagunt por las condiciones laborales en el Castillo

Trabajadores del recinto, miembros de Intersindical, políticos y colectivos pidieron "dignidad" para los empleados y "para el patrimonio", aprovechando la visita de la secretaria autonómica de Cultura

Protesta en Sagunt por las condiciones laborales en el Castillo

Daniel Tortajada

Mónica Arribas

Sagunt

«Dignidad para el Castillo y para el Patrimonio». Esto es lo que pidieron ayer los empleados de este monumento bimilenario que se encargan de las tareas de vigilancia y atención al público.

Lo hicieron primero en una concentración ante el consistorio junto a representantes de Intersindical y de varios colectivos: Desde la Federación vecinal de Morvedre a de Voluntarios por el Patrimonio y Compromís per Sagunt. «Nos une la preocupación por el monumento y la defensa de unas mejores condiciones tanto para los visitantes como para los trabajadores», resumió la concejala nacionalista Maria Josep Picó antes de acompañarles ante el Teatro Romano.

Allí, trabajadores y sindicalistas recibieron con pitos y una pancarta a la secretaria autonómica de Cultura, Paula Añó, quien se detuvo ante ellos junto al alcalde y el resto de autoridades y les aseguró tener presentes las demandas que, según recordó, ya le habían hecho llegar en una reciente reunión.

Estos trabajadores de la Generalitat, como afirman desde Intersindical, reclaman desde hace dos años la mejora de sus condiciones laborales, aunque la mayoría de sus problemas se arrastran desde hace un largo tiempo.

«Por un lado tenemos la problemática ya estructural de la Generalitat, las sustituciones por bajas y la cobertura de los lugares vacantes nunca acaban de llegar en tiempos y forma. Esto, en el caso del Castillo, hace que muchas veces los trabajadores tengan que hacer a solas la ronda para cerrarlo en un entorno agreste, en el que un accidente puede tener graves consecuencias», afirma Rubén Moreno desde el sindicato, además de recordar que el recinto sigue teniendo muchas asignaturas pendientes en cuanto accesibilidad y es enormemente amplio, con casi un kilómetro de longitud.

La secretaria autonómica, junto al alcalde, hablar con los trabajadores.

La secretaria autonómica, junto al alcalde, hablar con los trabajadores. / Tortajada

"Hasta hace aproximadamente un año no tenían ni walkie-talkies para poder comunicarse, pese a esa dificultad añadida", agregaban en la protesta, explicando que esos aparatos les llegaron finalmente después de que una turista "se abriera la cabeza" en una zona alejada de la entrada, más allá de la plaza de San Fernando. "Tienen una sensación de abandono desde hace mucho tiempo. Y eso que, durante la pandemia, el Castillo no se llegó a cerrar ni un solo día y cuatro personas sacaron el monumento adelante durante meses, en total soledad, mientras algunos hasta enterraban a familiares directos", sintetizaban desde el sindicato.

Moreno añade que las carencias llegan hasta lo más básico. «Cosas tan necesarias como tener un aseo en condiciones se ha convertido en un reto. Había un par dentro del Centro de Interpretación y se cerraron por avería; a consecuencia de esto, se habilitaron unos químicos portátiles fuera del centro, que es donde ellos prestan su trabajo», decía recordando que antes de la apertura de ese edificio, "la situación aún era peor, porque no había nada y tenían que irse corriendo a los aseos del Teatro Romano".

Temor a la privatización

Así, desde Intersindical Valenciana-STAS ven «toda esta dejadez como un primer indicativo para privatizar el servicio», lo que consideran un «error».

En este sentido, recuerdan que uno de los puestos de trabajo del Castillo ya está privatizado: El de la persona situada en la actual salida del monumento y que está pendiente de impedir que los visitantes sigan accediendo por allí, como ha ocurrido durante décadas, pues ahora la entrada al recinto debe hacerse por el Centro de Interpretación. "Es muy fuerte, porque su sitio cuando hace frío es una caseta prefabricada muy deteriorada desde hace tiempo, con la madera del suelo podrida", decían.

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