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Dos años de lectura en Sagunt por la inclusión

Estudiantes de un instituto y usuarios de una residencia para personas con alta discapacidad psíquica desarrollan un original proyecto

Una imagen del acto que cerró la iniciativa.

Una imagen del acto que cerró la iniciativa. / Levante-EMV

Albert Vidal

Sagunt

La lectura se ha confirmado en Sagunt  como perfecta vía de integración social y de aprendizaje ligado a los servicios a la comunidad, gracias a una iniciativa que ha unido durante dos años a estudiantes de secundaria con los usuarios de una residencia para personas con alta discapacidad psíquica.

Durante todo este tiempo, alumnado de 4º de Programas de Diversificación Curricular (PDC) del IES Número 5 del Port de Sagunt ha acudido a leer a la Residencia Nuestros Hijos.

Las dinámicas de lectura, la experimentación con múltiples textos, la diversidad de actividades y vivencias han consolidado un extraordinario proyecto. «La potencia de este trabajo radica en la programación continuada; no se trata de una acción puntual o un encuentro mutuo único; hemos vivido horas de lectura juntos y hemos crecido hasta sentir verdaderamente que 'Cada día cuenta' puesto que lo esencial es invisible a los ojos», afirma Teresa Abad, psicóloga de la residencia, con una reflexión muy ligada al proyecto final que han protagonizado los participantes, una lectura dramatizada y preparada de forma cooperativa ligada al clásico de Saint-Exupéry.

El proyecto responde a una concepción de la lectura como 'aprendizaje servicio' planteado desde la perspectiva del ámbito sociolingüístico del Programas de Diversificación Curricular.

Esta programación ha permitido al alumnado de secundaria acudir semanalmente a la residencia a disfrutar de distintos géneros y desarrollar múltiples tipos de lecturas y dinámicas: Desde la susurrada a la llevada a cabo en voz alta o la dramatizada; el 'alter ego' de los personajes o la construcción de la propuesta narrativa desde el lenguaje corporal, la danza, el sonido o la expresión plástica.

Fran, el protagonista de la lectura dramatizada.

Fran, el protagonista de la lectura dramatizada. / Levante-EMV

«Para mis estudiantes ha supuesto fortaleza, posibilidad de sentirse capaces y protagonizar procesos que el sistema educativo tradicional venía limitándoles. El 'aprendizaje servicio', que une procesos de enseñanza y de servicio a la comunidad, permite saborear la potencialidad transformadora de la lectura; el alumnado ha vivido una experiencia de inclusión significativa que les singularizará siempre», comentaba Cristina Marqués, tutora del alumnado del curso de 4º que ha participado.

«Es esencial poner el acento en la gran implicación, el alto grado de compromiso y el buen trabajo realizado tanto por el alumnado del Número 5 como por las personas usuarias de nuestro centro. Han sido dos años muy enriquecedores para todos; hemos forjado espacios y momentos en los que han aprendido mucho unos de otros y en los que han creado un gran vínculo que nunca olvidarán. Espero que podamos seguir con este proyecto de 'aprendizaje servicio' durante años», añadía Isabel Martull, la directora de la residencia.

Proyecto final

El proyecto final de todo este trabajo fue un espectáculo que rubricó el trabajo de estudiantes y usuarios ante las familias, comunidad educativa y de atención psicosocial de ambos centros y amantes de la cultura de Sagunt.

Bautizado como «El Principito. Cada día cuenta", el trabajo emergió de la lectura del clásico de Antoine de Saint-Exupéry y dio lugar a una dramatización protagonizada por las personas usuarias de Nuestros Hijos en composición de su personaje con alter ego del alumnado.

Asistentes al acto.

Asistentes al acto. / Levante-EMV

Responsables de la residencia valoran favorablemente la iniciativa y esperan que se pueda repetir

Se presentó así un relato multimodal con interacciones entre los personajes y el relato clásico; desde la multiplicidad de lenguajes y, esencialmente, con el eje vertebrador de la inclusión como dinamizador de la propuesta de innovación.

'El Principito' protagonizado por Fran clamó la necesidad de vivir junto a su singular baobab dramatizado por un grupo de compañeros que, desde su diversidad, personificaron la esencia del árbol. No faltaron el volcán, la puesta de sol que llenó de magia la escena central de la Residencia o la singular rosa del planeta del Principito convertida en la Rosa de paper de Vicent Andrés Estellés, que sonó firme en el relato. Fueron intertextualidad, integración, experimentación literaria, lectura y expresión oral, corporal, plástica y artística unidas en una propuesta que entusiasmó a los espectadores.

"Nos ha permitido crecer"

«Esto ha sido el resultado final de un trabajo que nos ha permitido crecer personal, emocional y socialmente. Es un acto de verdadera inclusión, en el que tanto las personas usuarias de Nuestros Hijos como el alumnado han experimentado el trabajo común. La experiencia ha sido motivadora, enriquecedora y sumamente creativa. Ha sido un verdadero tesoro», afirmaba Teresa Abad, psicóloga de la residencia.

Desde el IES se destacaba que, tras este proyecto de dos años, el alumnado participante ha consolidado competencias y saberes básicos; ha mejorado su potencialidad en la lectura y, ante todo, su concienciación y compromiso con la diversidad y la inclusión. "El 'Principito. Cada día cuenta' resonará en la vida de los jóvenes y en las personas usuarias de la residencia, de manera que la diversidad será parte de su día a día", remarcaban desde el centro. 

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