Más de medio siglo del colegio de Sagunt que aún conserva restos romanos
El centro celebra el 50 aniversario de su primera promoción de EGB

Daniel Tortajada
Lucas Galíndez
Lo que comenzó como un intercambio de recuerdos terminó convirtiéndose en el impulso para rendir homenaje a más de medio siglo de historia educativa de un colegio singular por una ubicación que incluso le hace albergar restos arqueológicos romanos: El CEIP Romeu.
Una conversación casual entre antiguos alumnos en febrero de 2024 ha sido la encargada de que ayer el centro celebrase el 50 aniversario de la primera promoción de la antigua Educación General Básica (EGB). «Siempre decíamos que teníamos que juntarnos, quedamos a almorzar y allí surgió la idea. Un año y dos meses después, aquí estamos», afirmó Juan Carlos López en representación del alumnado.
El evento se convirtió en un homenaje sentido a quienes construyeron la identidad del colegio, a sus raíces docentes y humanas, y a una generación que vivió su infancia entre las aulas de este centro que acoge los restos de un monumento funerario romano.

La alegría y la emoción predominaron. / Daniel Tortajada
Reencuentros inolvidables
Los exalumnos y alumnas protagonizaron emotivos reencuentros entre abrazos, risas, miradas cómplices y más de una lágrima. Acompañándolos estaban antiguos profesores —algunos desplazados expresamente desde Zaragoza para esta ocasión— y representantes del colegio actual.
Juan Carlos López, como voz autorizada por la promoción, y Rafael Herrero, exdirector del centro, ofrecieron discursos llenos de gratitud, recuerdos y también de reivindicación del valor de la docencia.
Herrero recordó con enorme emoción sus diez años como director del centro, y cómo la convivencia, el equipo docente y el cariño de los alumnos marcaron su vida profesional. “Donde más feliz fui, fue en Romeu”, confesó ante un público que lo aplaudió.
También compartió anécdotas que reflejan la evolución del colegio, como la retirada del muro que separaba los patios por sexos, una medida que en su momento fue polémica y que hoy se celebra como símbolo de avance. Su intervención finalizó con un enérgico: “¡Viva el colegio Romeu!”, al que su antiguo alumnado respondió: “¡Viva!”.

Rafael Herrero, quien fuera director del centro. / Daniel Tortajada
Los alumnos pudieron hacer un viaje al año 1975 a través de una recopilación de imágenes al ritmo de "Cuéntame". A través de estas imágenes, la mayoría en blanco y negro, los asistentes a este encuentro han recordado algunos de los momentos más importantes que vivieron en el centro saguntino: las fiestas de disfraces, la primera comunión, las excursiones de final de curso y la graduación, momento en el que se despedían de su etapa en EGB.
Un acto lleno de emociones, gratitud y símbolos
También tomó la palabra la actual directora del centro, Francis Ferrer, quien destacó el honor que supone para toda la comunidad educativa recibir de nuevo a la primera promoción. «Este siempre será vuestro colegio. Nos llena de gratitud ver cómo el vínculo se ha mantenido vivo durante cinco décadas», señaló emocionada. Como muestra simbólica de ese lazo intergeneracional, se hizo entrega al centro de una fotografía enmarcada que quedará expuesta en sus instalaciones.
El alcalde de Sagunt, Darío Moreno, subrayó el valor de la memoria y la identidad como pilares para construir comunidad. «Este acto va mucho más allá de una celebración: habla de pertenencia, de agradecimiento y de compromiso con la educación pública», afirmó.
También asistió el concejal de Educación, Raúl Palmero, reafirmando el respaldo institucional a este tipo de homenajes que fortalecen la historia viva de los centros educativos.

Juan Carlos López, en su intervención. / Daniel Tortajada
No faltaron los detalles emotivos: los antiguos alumnos recibieron un pequeño libro conmemorativo, síntesis de un documento más extenso que recopila la historia del colegio y de sus estudiantes. Uno a uno, fueron recogiendo este recuerdo entre aplausos, risas y abrazos, en un ambiente donde la emoción era la auténtica protagonista.
Una huella que perdura
El CEIP José Romeu no solo es una institución clave en la vida educativa de Sagunt, sino también un símbolo de la convivencia entre pasado y presente. Construido sobre restos arqueológicos romanos, el colegio representa un caso singular donde la enseñanza moderna convive literalmente con la historia antigua de la ciudad. Restos de un anfiteatro y de un monumento funerario romano forman parte del subsuelo del centro, y tanto el equipo directivo actual como las autoridades municipales apuestan por poner en valor este patrimonio, integrándolo aún más en la vida del centro y de su alumnado.
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