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TRIBUNA

Para no olvidar a Ulpiano Alonso Presa

El exalcalde de Sagunt y estudioso reivindica al sindicalista reconocido por el consistorio pese al voto en contra de Vox y la abstención del PP

Manuel Girona.

Manuel Girona. / Daniel Tortajada

Manuel Girona

Sagunt

El Ayuntamiento de Sagunto en sesión plenaria del 6 de noviembre de 2025 ha acordado con los votos a favor del PSOE, IU, Iniciativa Porteña y Compromís una moción de IU en la que se pedía “un reconocimiento público de la figura de Ulpiano Alonso por su destacada labor social, sindical y cultural, y proponer que una calle o plaza de Sagunto, lleve su nombre". Los representantes municipales del PP se abstuvieron y los de VOX votaron en contra.

VOX dijo haberse informado bien del comportamiento de Ulpiano Alonso durante los años de la guerra civil, antes de tomar esta decisión, aludiendo a datos de su Consejo de Guerra y a la Causa General en Sagunto. En base a ello llegó a acusar a Ulpiano de haber participado, por activa o por pasiva, en 80 asesinatos que en algún momento llegaban a los 200.

Estas cifras y la participación de Ulpiano no pueden calificarse más que de imaginarias e irreales.

Todos los que quieren justificar los miles y miles de asesinatos como consecuencia de los Consejos de Guerra, actúan como lo hicieron todos los tribunales de estos Consejos y como lo hizo Vox: Dan por buenas las acusaciones, como hechos probados y no discutibles, mientras las manifestaciones de defensa del acusado o de sus avalistas carecían de todo valor.

Ulpiano Alonso, en una imagen de la familia.

Ulpiano Alonso, en una imagen de la familia. / Levante-EMV

Regreso sin temor

Finalizada la guerra, Ulpiano estaba en Cieza donde se habían trasladado parte de los talleres de la fábrica de Sagunto. De haber tenido algún temor, no hubiese vuelto a su casa en el Puerto de Sagunto donde fue detenido ya para siempre el 24 de abril de 1939.

Las denuncias hacia su persona provinieron de los habituales denunciantes del Puerto: Cesáreo Larrabeiti y Domingo Briz que como inquisidores iluminados denunciaron a medio pueblo sin prueba alguna.

Curiosamente ambos, y más tarde también el delegado de información, coincidieron en acusar a Ulpiano de “obligar a trabajar en la Fábrica, y de tener interés en el mejor y mayor rendimiento de la Fábrica” lo que se traslada a la Sentencia de Muerte como hecho probado y gravísimo.

Autoridad

Ulpiano, señores de Vox, y también del PP, fue un honorable trabajador de la Siderúrgica saguntina como Presidente de la Comisión de Control. A esa labor dedicó todos sus esfuerzos durante toda la guerra.

El trabajo no era fácil porque fueron más de 130 los bombardeos que la Fábrica tuvo que soportar. Cuando se acercaban los aviones italianos o alemanes, todos acudían al refugio y cuando ya había finalizado el bombardeo, volvían al trabajo para hacer las reparaciones necesarias y reanudar la producción. En verdad no sería fácil volver al tajo, pero estaban en la única siderúrgica que tenía la República y había que seguir produciendo obuses para cañón, vigas, perfiles de toda clase, alambradas, proyectiles, etc.

La Comisión de Control de Fábrica, formada por obreros de la CNT y la UGT, tenía que obtener el mejor funcionamiento de los Hornos de Acero y de los talleres. Así tenían que obtener primeras materias como carbón, lingote y chatarra. También era fundamental contar con la mano de obra necesaria. A esto se dedicó Ulpiano durante toda la guerra.

Ulpiano Alonso y su familia.

Ulpiano Alonso y su familia. / Levante-EMV

La autoridad de la Comisión de Control y por lo tanto de su presidente Ulpiano Alonso, era indiscutible. En una ocasión obliga a volver al trabajo al mismo alcalde y a 11 concejales que eran trabajadores de la Fábrica. Y lo hacen de inmediato. Contó también con las mujeres especialmente en la producción de municiones, e hizo que volvieran del frente aquellos que habían sido reclutados y eran necesarios en la Fábrica. En resumen, a Ulpiano no le sobraba el tiempo y menos aún para ir matando a gente, ni por activa ni por pasiva.

"Reivindicar mi nombre"

A los que no votaron a favor de la moción también les hubiese sido muy útil leer las cartas que desde la prisión escribía Ulpiano a su mujer con toda la sinceridad posible, ya que a ella sólo iban dirigidas. Decía: “Uno de los que más se ensaña conmigo es Larrabeiti con acusaciones a las que soy ajeno por completo”. Hay muchas cosas en estas cartas que podían haber influido en los del PP y Vox leyendo el deseo manifestado por Ulpiano en una de las cartas cuando ya estaba condenado a muerte. “Conserva estos escritos que quizá algún día pueden serte útiles, aunque sólo sea para reivindicar mi nombre, y que se pueda demostrar que por nada reprobable fui juzgado”.

Palabras de un asesinado injustamente al que ni PP ni Vox han querido rendir homenaje, y al que no queremos olvidar.

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