TRIBUNA
El teatro como acto de resistencia: "Nostos" reivindica la memoria y la colectividad
Paula Peña interpreta magistralmente el texto de Marina Gimeno Peris en una función imprescindible que nos recuerda por qué el teatro sigue siendo más necesario que nunca

Un momento de la obra de teatro. / Angel Alonso
Ángel Alonso
El Casal Jove de Port de Sagunt acogió este jueves una de esas representaciones que trascienden lo escénico para convertirse en urgencia cívica. "Nostos", con texto de Marina Gimeno Peris e interpretación de Paula Peña, formó parte del programa de celebración de los 50 años en libertad después de un golpe de Estado y 40 años de dictadura. Más que una conmemoración, la función resultó ser un grito, una sacudida, un recordatorio de que quizás no sea demasiado tarde si entre todos cambiamos el rumbo.
Paula Peña es un animal de teatro. Con una capacidad interpretativa que recuerda a Pepe Rubianes, construye cuatro personajes distintos con tal precisión que el espectador olvida por completo su físico. No es una actriz interpretando cuatro roles: son cuatro seres humanos que respiran y gritan en escena. Su voz, su cuerpo, su presencia consiguen que se vean y se escuchen esos cuatro personajes como entidades autónomas.
Teatro grunge: estética de la desesperanza como herramienta política
"Nostos" es teatro grunge en estado puro. Escenografía mínima con objetos cotidianos, vestuario de ropa normal sin artificio, personajes de clase media frustrada sin finales felices, y un diseño sonoro de ruido ambiente y feedback que eriza la piel. Como el movimiento que sacudió la música en los 90, esta propuesta rechaza el consumismo escénico y abraza una autenticidad brutal. El nihilismo aquí no es pose: es radiografía de una realidad donde la fe en la estabilidad social se ha evaporado.

Imagen de la representación. / Levante-EMV
Esta estética refuerza el mensaje político de la obra. Para luchar contra las oligarquías, contra los autoritarismos enquistados en nuestras democracias cansadas, hay que comer cultura a todas horas. Textos como este nos recuerdan que necesitamos salir de las pantallas, encontrarnos en espacios compartidos, escuchar y colaborar. El teatro nos obliga a estar presentes, a compartir tiempo y espacio con otros cuerpos. Nos devuelve a lo humano en tiempos de deshumanización digital.
Lo que sucedió en ese escenario fue una herida abierta en mitad de nuestra indiferencia colectiva. Paula Peña se deja la piel, no interpreta: destripa. Como PJ Harvey en sus momentos más salvajes, hay algo visceral en su entrega, algo que trasciende la técnica para convertirse en pura necesidad expresiva. "Nostos", ese término griego que designa el regreso a casa, se convierte aquí en un espejo brutal: ¿A qué casa volvemos cuando hemos permitido que ciertos discursos fascistas circulen sin rubor por nuestras calles? ¿Qué colectividad reconstruimos cuando la vergüenza ya no es un límite moral? Cada palabra es una acusación, cada gesto un recordatorio de que nos hemos acostumbrado a mirar para otro lado. La función no pide empatía: la arranca. No sugiere un retorno a lo humano: lo exige con la violencia de quien sabe que el tiempo se agota.

Asistentes a la representación. / Angel Alonso
El teatro es más necesario que nunca porque nos confronta con preguntas incómodas. Nos saca de la pasividad del scroll infinito y nos coloca frente a nuestra responsabilidad como ciudadanos. Nos recuerda que la historia no es un museo, sino un presente en construcción permanente.
"Nostos" no ofrece respuestas fáciles ni finales reconfortantes. Pero sí nos deja con una certeza: textos así, actrices así, espacios así son imprescindibles. Son la trinchera desde la que se defiende la memoria, la dignidad, la esperanza de que todavía hay tiempo para cambiar el rumbo. Paula Peña y Marina Gimeno Peris nos han regalado un "Nostos" que es regreso y advertencia, memoria y futuro. Teatro en estado puro. Teatro necesario.
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