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Nueva misión humanitaria en el Mediterráneo desde el Port de Sagunt

El barco 'Aita Mari' se dirige de nuevo a "una de las rutas más letales del planeta"

La tripulación del Aita Mari en el Puerto.

La tripulación del Aita Mari en el Puerto. / Levante-EMV

María Badal

Port de Sagunt

El barco humanitario Aita Mari volvió a zarpar ayer desde el Port de Sagunt en una ruta hacia el Mediterráneo Central. La embarcación comienza su proyecto número 17 para realizar la última misión de este año cargado de intervenciones.

Desde 2015 esta ONG responde a la "situación de vulneración de Derechos Humanos que se vive en el Mediterráneo y en el Egeo". A través de un comunicado, la tripulación afirma que en invierno también se usan "estas rutas letales, pero en una menor cantidad" y subrayan que "quienes las utilizan arriesgan más sus vidas".

Pacto migratorio

En el escrito señalan que "desde Salvamento Marítimo Humanitario denunciamos que con el nuevo pacto migratorio de la Unión Europea los socios de los terceros países siguen teniendo impunidad a la hora de ejercer la violencia a las personas".

Tripulante de la embarcación.

Tripulante de la embarcación. / Levante-EMV

Por ello, el Aita Mari se dirige de nuevo a "una de las rutas más letales del planeta" frente a un entorno "cada vez más hostil, decretos como el Piantedosi en Italia, y ahora este nuevo marco europeo, buscan obstaculizar el trabajo de las ONG y silenciar a quienes denuncian lo que sucede en el mar, esta legislación refuerza la colaboración entre Italia y Libia, facilitando devoluciones ilegales y criminalizando a las organizaciones que, como nosotros, salvan vidas en el mar", y afirman que "mientras haya vidas en peligro, seguimos". "Porque cada vida importa", concluye la organización en el escrito.

Misión de la embarcación

La misión de esta organización y en concreto de la salida del Aita Mari es clara, "salvaguardar y cuidar la vida, la dignidad y los derechos de las personas en tránsito en las rutas migratorias usadas para su desplazamiento. Defender unas vías seguras y legales que formen parte de la política migratoria europea. Facilitar la participación y la concienciación de la sociedad civil en la defensa de los Derechos Humanos. Denunciar el incumplimiento de los Derechos Humanos de los que somos testigos", tal y como afirman desde la entidad.

Esta organización celebra ahora sus diez años de andadura, durante los cuales el viejo atunero vasco, reconvertido en barco de rescate, ha salvado en el Mediterráneo central a más de 1.500 personas migrantes.

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