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Es un momento decisivo para diseñar la movilidad en Sagunto

Isidro Andújar.

Isidro Andújar. / Levante-EMV

Isidro Andújar Hernández | Unión comarcal de CC OO en el Camp de Morvedre i Alt Palància

Sagunt

Sagunto está ante una encrucijada que marcará su futuro económico y social. Los polígonos industriales —espacios donde cada día entran y salen miles de personas— siguen funcionando bajo un modelo de movilidad pensado exclusivamente para vehículos privados y camiones. Un modelo que, en pleno siglo XXI, deja a quienes caminan, pedalean o dependen del transporte público relegadas a la categoría de visitantes incómodas. Y, como ocurre tantas veces, esa precariedad en los desplazamientos la sufren con mayor crudeza las mujeres, las personas jóvenes y quienes trabajan en horarios que no encajan en el patrón “9 a 5”.

Actualmente, la movilidad sostenible, se ve como un capricho de la militancia progre-ecologista o como el recurso de quien no se puede pagar algo mejor, cuando en realidad, es un instrumento esencial para frenar el calentamiento global.

El reciente proyecto municipal para adecuar la red ciclo-peatonal, financiado con fondos europeos, es un avance… pero insuficiente. Homogeneizar pavimentos, recolocar farolas o repintar carriles bici no es transformar la movilidad: es mantener lo existente. Sagunto no necesita cosmética urbana; necesita una estrategia valiente que ponga en el centro a las personas trabajadoras y garantice su derecho a moverse de forma segura, accesible y sostenible.

La prioridad es clara: conectar barrios y polígonos mediante corredores peatonales y ciclistas continuos, seguros y pensados para todos los turnos y todas las realidades. Porque la movilidad laboral no se detiene al anochecer. Las mujeres que vuelven caminando o en bicicleta de un turno de tarde o noche saben lo que significa transitar por zonas oscuras, aisladas o sin presencia urbana. La sostenibilidad no puede construirse ignorando la seguridad personal.

La intermodalidad debe dejar de ser un eslogan. Sagunto habla de una futura “parada intermodal”, pero no existe una hoja de ruta que vincule tren, autobús y bicicleta con los polígonos. La movilidad del siglo XXI exige lanzaderas en horas punta, aparcabicis seguros en estaciones y paradas, una red ciclable conectada al transporte público y la posibilidad real de combinar modalidades. La ciudad no puede seguir abordando los desplazamientos laborales como un asunto menor o puramente estético.

Las necesidades actuales de movilidad van más allá de lo local, como ponen de manifiesto las continuas quejas de las personas usuarias del servicio de autobús Puerto Sagunto-Valencia. Pero es que igualmente, los polígonos de Saguno funcionan a escala metropolitana: Morvedre, Alto Palancia, Plana Baja, Horta Nord, Camp de Túria, València… La movilidad laboral no entiende de fronteras administrativas. Es imprescindible planificar conexiones interurbanas que integren a municipios. Urbanizar carriles bici sin una visión comarcal es repetir el error de diseñar infraestructuras que empiezan y terminan en sí mismas.

La ciudad tampoco puede esperar que la ciudadanía adopte la bicicleta sin garantizar dónde dejarla con seguridad. Los polígonos necesitan aparcabicis cubiertos, vigilancia, medidas de control de acceso, incentivos para empresas que fomenten la movilidad activa y proyectos de bicicletas eléctricas corporativas. La movilidad sostenible no termina donde acaba la pintura: termina en la puerta de la empresa.

Sagunt está ante una oportunidad histórica. Con una industria en expansión y miles de trabajadores y trabajadoras desplazándose cada día, la movilidad laboral debe convertirse en una prioridad política, económica y feminista. Porque mover a la población trabajadora de manera sostenible es mover la economía de forma inteligente: reduce emisiones, mejora la salud, abarata desplazamientos y aumenta la competitividad de las empresas.

Y, sobre todo, garantiza que todas las personas —independientemente de su género, turno, renta o forma de moverse— puedan acceder a su empleo sin miedo y sin limitación de derechos, oportunidades y autonomía.

Sagunt tiene ante sí una oportunidad única.

Ahora hace falta que la aproveche.

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