Así fue el primer revés para los agricultores de Morvedre
Las mandarinas tempranas ya lo tuvieron difícil por distintas razones para llegar al mercado y lograr buen precio

Colla de collidors en un campo de cítricos de Sagunt. / Daniel Tortajada
Anna Biosca
El sector citrícola del Camp de Morvedre sufrió el primer revés en la campaña de dos variedades de clementinas tempranas: La oronul y la clemenrubí.
Estas no lograron su espacio en el mercado con la caída de precios e incluso la imposibilidad de cubrir el precio de salida en el campo. La presencia masiva de naranja de importación procedente del hemisferio sur —sobre todo de Suráfrica y otros países productores—coincidió con el inicio de la recolección nacional, creando una situación de fuerte competencia en los principales mercados europeos. «Esta sobreoferta provocó una bajada significativa de los precios, con la complicación para los productores valencianos, que se encontraron con unos márgenes económicos mínimos o inexistentes», apunta Rafa Gaspar desde la empresa Nimfrut.
A esto se le sumó el problema de la mosca de la fruta pues la lluvia, el posterior calor y los días de sol potenciaron su ataque, con lo cual las garantías de avanzar en el mercado se redujo.

Un collidor en un campo de cítricos de Sagunt. / Daniel Tortajada
«En oronul se han visto muchos problemas, además de la situación de colapso en los mercados. Vemos cómo aparece alguna fruta manchada; la piel sufre el ataque biológico y aunque a veces no se constata en el campo, el daño aparece y complica la defensa del producto», afirmaba José Antonio Gómez desde la empresa Tamasa.
Esto va ligado a otro factor que preocupa al sector: Las restricciones fitosanitarias generan dificultades para la fruta nacional pues la producción española no puede utilizar determinados tratamientos que sí que se aplican en otros países exportadores, hecho que repercute directamente en el aspecto y la conservación del producto. Con ello, las variedades como clemenrubí y oronul han tenido serias dificultades para introducirse en el mercado y sobretodo para mantener precios competitivos. La clemenrubí, en particular, ha sufrido más por su medida y por la coincidencia con la gran oferta de fruta importada.
Esta reducción en el calibre y poco ánimo del mercado en esa primera etapa de la campaña citrícola dejaron una sensación de desánimo.
"Arranque preocupante"
Con el arranque de la campaña de la clemenules, se auguró una leve mejora. Tanto la situación de mayor dinamismo en el mercado, por la reducción de la fruta de importación como la calidad de la fruta nacional auguraban una posibilidad de estabilización en el precio.
«El arranque de la campaña ha sido muy preocupante, estamos sufriendo las consecuencias tanto climatológicas como derivadas de nuestra exigencia de producción; no obstante, una vez más intentaremos reajustar y equilibrar resultados con la clemenules y naranja, que por el momento, no registran tanta complicación», añadían desde Les Valls. Aún así, los productores manifiestan su preocupación. «Debemos ser prudentes; la campaña continuará siendo muy complicada, dado que los precios de compra en el campo continúan siendo elevados y resulta difícil mantener la rentabilidad en un contexto de gran competencia internacional» .
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