TRIBUNA
La risa de la ignorancia: el urbanismo no es un escaparate

Roberto Rovira, concejal de EU de Sagunt. / Daniel Tortajada
Roberto Rovira
Dicen que la risa es el espejo del alma, pero en política, a veces es más bien el espejo de una carencia. En el último pleno municipal de Sagunto, mientras se debatía algo tan aparentemente árido como un "libro de estilo" para el mobiliario urbano, la carcajada de una concejala del Partido Popular rompió el protocolo. ¿El motivo de su gracia? La propuesta de que dicho manual incluyera la perspectiva de género. Según la edil, aquello era poco menos que una búsqueda de "glamour" para nuestras calles.
Es fascinante, a la par que desolador, comprobar cómo en pleno 2026 todavía se confunde el derecho a la ciudad con el diseño de interiores. Llamar "glamour" al urbanismo inclusivo no es solo un error terminológico; es un insulto a la inteligencia de la ciudadanía y, especialmente, a la realidad cotidiana de las mujeres.
Urbanismo con perspectiva de género
El urbanismo con perspectiva de género no busca que las papeleras conjunten con el bolso de nadie, ni que las farolas tengan un brillo aristocrático. Busca, sencillamente, que la ciudad deje de ser un lugar hostil diseñado por y para un perfil de usuario único. Hablamos de algo tan poco "glamuroso" como eliminar los ángulos muertos donde se refugia el miedo, de ensanchar aceras para que quienes empujan un carrito o una silla de ruedas no tengan que jugar al tetris, o de entender que una parada de autobús debe ser un refugio seguro y visible, no una ratonera oscura.
Reírse de esto es ignorar que el diseño de un banco puede facilitar la red de cuidados o condenar al aislamiento a nuestras personas mayores. Es desconocer que la movilidad de las mujeres suele ser "en estrella" —del colegio al trabajo, de ahí a la compra y luego al cuidado de familiares—, frente a la movilidad lineal y motorizada que tradicionalmente ha dictado el urbanismo patriarcal.
Cuando una representante pública ridiculiza el feminismo aplicado al espacio común, está levantando un muro de incultura. La ciudad es el escenario donde se representa nuestra libertad. Si el guion de ese escenario ignora las necesidades de la mitad de la población, la obra es un fracaso.
No, señora concejala, la perspectiva de género no es "glamour". Es justicia social, es seguridad y es empatía. Elementos que, a juzgar por su reacción, parecen estar ausentes en su manual de estilo político. El urbanismo será inclusivo o será, simplemente, un decorado vacío para quienes solo saben mirar, pero no ver.
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