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María Galiana: “Las mujeres estamos mejor, pero todavía queda mucho por hacer, hay que seguir luchando”

La popular Herminia de ‘Cuéntame cómo pasó’ lleva este fin de semana a Canet la obra ‘Yo solo quiero irme a Francia’

La actriz, en un pasaje de ‘Yo solo quiero irme a Francia’.

La actriz, en un pasaje de ‘Yo solo quiero irme a Francia’. / Levante-EMV

Anna Biosca

Canet d'en Berenguer

Sin quererlo, se ha convertido en una de las protagonistas de los actos del 8 M, Día Internacional de la Mujer, organizado por el Ayuntamiento de Canet d’en Berenguer. Es María Galiana, una actriz conocida sobre todo por su papel de Herminia en la serie Cuéntame cómo pasó. Pero, a sus espaldas, cuenta con más de cincuenta películas y ha sido reclamada por todos los grandes directores del cine español. Este sábado, día 7, estará en el Auditori de la localidad para protagonizar la obra de teatro Yo solo quiero irme a Francia. Con un carisma irresistible, solo necesita unas palabras para mostrarse cálida y cercana.

- Este sábado representa en Canet ‘Yo solo quiero irme a Francia’, en la que la protagonista es una mujer que ha fallecido. ¿Qué se esconde detrás de tan enigmático título?

- Es la historia de una familia. Somos cuatro mujeres de distintas edades, en orden de mayor a menor, yo soy la vieja, la abuela. Luego hay una chica de mediana edad, digamos madura, que es Nieve de Medina, y dos chicas más, jóvenes, que no se conocen y a las que han avisado porque tiene alguna relación conmigo que desconocen. Son Anna Mayo y María Rojas.

- Lo curioso es que está usted muerta. Vaya papelón.

- Ellas se reúnen la casa donde se supone que está de cuerpo presente, la abuela, que soy yo. Es decir, que toda la función, que estoy muerta, pero no en la caja. Vale, vale. Es mi espíritu, que va vagando por la casa y observando e interviniendo, aunque ellas no me ven en todo lo que a ellas les está ocurriendo. Lo importante no es tanto, que sean chicas jóvenes o maduras o viejas, como yo, sino porque están contando lo que van encontrando en esa casa de lo que han vivido sus abuelas, desde prácticamente la guerra civil hasta los años 70, por ahí, hasta la transición.

- Mejor en Francia que en el ataúd, sin duda.

- La obra tiene un título que parece muy extraño, pero es muy significativo. Es, digamos, el grito de búsqueda de libertad de una mujer en esa época de la dictadura franquista, en la que para separarse de su marido no podía hacerlo, por supuesto, y toda su ilusión era marcharse a Francia. Entonces Francia era como una especie de paraíso por lo menos soñado.

La actriz, en un pasaje de ‘Yo solo quiero irme a Francia’.

La actriz, en un pasaje de ‘Yo solo quiero irme a Francia’. / Levante-EMV

- Usted es una joven de 91 años. ¿De dónde sacas fuerza todavía para subirte a un escenario? Porque el cine aún puedes descansar, pero una hora y pico sobre el escenario...

- [Risas] En un escenario hay siempre bastante movimiento, pero me cuidan bien. En el decorado, no solamente por favorecerme a mí, pues tengo así, hay una butaquita con la lámpara al lado, donde la abuela se solía sentar para coser y leer. Y ahí estoy parte de la función, estoy sentada escuchándolas, aparte de eso, pero en realidad, desde que se levanta el telón, o hasta que se acaba, con la última frase que es mía precisamente dirigida al público, no me meto para nada dentro del escenario, para nada, poquito el tiempo. Pero en general, para mí el escenario es mi casa, estoy muy a gusto. Yo no noto que sea, digamos, un territorio difícil o inhóspito para nada, absolutamente para nada. Me gusta subirme a un escenario, no me produce ninguna tensión.

- Vamos que va en plan Molière, sobre las tablas hasta el final, ¿no?

- Por si acaso, por si acaso no me visto de amarillo, eso es lo primero[Se ríe]. Es verdad que a los actores nos cuesta bajarnos del escenario. Acuédarte de Arturo Fernández o, hace tan poco, de Héctor Arterio, que estuvo trabajando con casi 95 años, hasta el día se fue a dormir y no despertó. Sí, sí, sí. Es una cosa realmente curiosa, ¿no? O sea, que hay actores que, bueno, ahí estamos.

- Para el gran público es conocida por el papel de Herminia, de Cuéntame cómo pasó, pero tiene una trayectoria, no sólo larguísima y con más de 50, sino que ha trabajado con los mejores directores: José Luis García Sánchez, Manuel Gutiérrez Aragón, Bailio Martín Patino, Fernando Trueba, Jaime de Armiñana, Vicente Aranda, Pilar Távora, Imanol Uribe… ¿Hay alguno especial para usted?

- Sí, pero no ya porque sea favorito, sino porque le debo a estar en el cine: José Luis García Sánchez. Él y Juan Diego vinieron a Sevilla para que interviniera en Pasodoble, mi tercera película la primera con ellos, en el 88. Ahí es cuando realmente empieza mi carrera. Luego, José Luis me ha llamado para todas sus películas, seis o siete, aunque fuera para papel cortito y he hecho por lo menos 6 o 7 con él. También me recomendó a Fernando Trueba, y gracias a eso salí en Belle Époque, que ganó un Óscar.

- En su carrera hay un título fundamental, Solas, con la que ganaste un Goya. ¿Cómo recuerda esa película?

- Fue una experiencia muy especial, muy pequeñita, pero un éxito de crítica y de taquilla, todo. Fue una película, no, fue una película que se hizo en 29 días. Me acuerdo porque hubo un solo día de fiesta en medio, que era el 1 de noviembre, en el cual, excepcionalmente, descansamos. Yo había pedido un mes de permiso no retribuido en el instituto, y yo al mes volví a dar clases, como es natural, porque estaba yo todavía en activo. Y la hicimos, claro, como era una película extraordinaria.

- En vísperas del Día Internacional de la Mujer, y siendo como es todo un símbolo de resiliencia, cómo ves la situación de la mujer en España.

- Vamos mejorando. No me atrevo a decir que estamos mejor a todos los efectos porque todavía cuando yo leo en las noticias o veo en la televisión que no hay igualdad de salarios pues todavía queda. Pero desde el punto de vista legislativo ya hemos mejorado bastante, la mujer goza de una libertad que no hemos tenido nunca y que no ha sido fácil de conseguir, pero hay que seguir luchando. Lo que pasa es que hay otros aspectos como la violencia de género que no ha mejorado. Es terrible, como una especie de rebelión masculina ante la posibilidad de no ser el amo y señor. Antes, estos crímenes no eran tan frecuentes, pero porque la mujer vivía un calvario toda su vida y no tenía posibilidad de huir.

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