TRIBUNA
La Cultura que somos

Ana María Quesada, concejala de Cultura de Sagunt. / Daniel Tortajada

Hace nada que hemos vivido nuestra fiesta grande, las Fallas. Han sido días intensos y llenos de colorido y anhelos. Los colores y sentimientos de nuestros monumentos, de nuestros llibrets, de nuestras calles ornamentadas y de tanto cariño y esfuerzo puesto en todo ello por parte de las comisiones falleras. Por la parte que me toca como ciudadana y concejala, solo puedo agradecerles su dedicación y empeño por hacer que la Cultura, con letras mayúsculas, continúe siendo el pilar fundamental de todo lo vivido a lo largo del año en el mundo fallero.
Tenemos comisiones grandes con grandes presupuestos que ponen toda la carne en el asador para ofrecernos lo mejor de sí y lo mejor de un “arte efímero” que nos traslada a otros mundos y otras épocas con gran acierto y sentimiento, pero también hemos disfrutado del empeño y trabajo de comisiones más pequeñas que nos muestran diferentes estilos y formas de vivir la Cultura y el Arte con gran tesón y el deseo de mostrarnos con toda humildad y con gran honestidad su trabajo y dedicación.
A todas ellas, a las que al fin y al cabo resultan premiadas y a las que no, solo quiero decirles que su entrega a estas enormes tareas ya son un gran regalo para nuestro municipio, para quienes amamos las Fallas, y que perseverar en los anhelos buscando siempre mejorar es la mejor forma que conozco de alcanzar un reconocimiento, sea del tipo que sea.
Por ello, desde el absoluto respeto que tengo a quienes trabajan en pro de esta fiesta que es Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, quiero deciros que aquí estoy, y también que ya espero con ansia ver qué nos ofreceréis el próximo año.
Y así, en esta semana que casi parece de transición, nos vamos a ver inmersas en una gran Fiesta de Interés Turístico: la Semana Santa Saguntina. Una designación que abraza a todo nuestro municipio y nos lleva de la mano hacia el recogimiento y la introspección, invitándonos a transformar la solemnidad de cada acto en una reflexión interna que nos recuerde la importancia de recuperar el pensamiento Humanista como base de una sociedad en la que nos preocupemos por nuestro prójimo resida en el país que resida y venga de donde venga.
En una reflexión muy personal, tal vez nuestras vidas serán más tranquilas y seguras si dejamos de tener miedo a lo diferente y nos ocupamos más de resolver problemas dejando a un lado la confrontación y ese afán por sentirse superior a ninguna otra persona que tanta destrucción siembra en el mundo y en nuestros entornos.
Estos días, esa mezcla de sentimientos, desde la vitalidad que hemos vivido en su forma más intensa, hasta la serenidad que ya comienza a acompañarnos estos días, me llevan a tener esperanza en qué somos como seres humanos y a confiar en que dejaremos a nuestra descendencia un mundo en el que podrán vivir en paz.
A ti que me lees, ten por seguro que viviremos grandes momentos y que los disfrutaremos gracias a las distintas formas de Cultura que compartimos en nuestra sociedad. Ese es nuestro mayor patrimonio.
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