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TRIBUNA

Y la tristeza continúa

Un mayoral del año 2000 y excofrade de Sagunt expresa su opinión sobre el nuevo veto a las mujeres en la cofradía

Juanfran Gómez.

Juanfran Gómez. / Levante-EMV

Juanfran Gómez

Mayoral del año 2000 y excofrade de la Sang de Sagunt

Por estas fechas, hace cuatro años, tras la anterior votación, decidí darme de baja como cofrade de la Cofradía de la Purísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo. Siendo cofrade desde la infancia y Mayoral del año 2000 he vivido intensamente cada Semana Santa. Conozco profundamente todos los sentimientos, actitudes y vivencias que se reúnen en torno a estos días en la cofradía, porque no me son ajenos. Y debo decir que no me ha sorprendido el resultado de la última votación, es más, para mí era lo esperado. Es un reflejo claro de lo que es esta entidad, en la actualidad, y de sus motivaciones. No seamos ingenuos, el 'no' ha ganado por una mayoría muy superior a lo que el recuento de votos cifró. Porque todo aquel cofrade que estaba en condiciones de votar, y no lo hizo, favoreció el 'NO'.

Ya saben que van a perder la declaración de interés turístico nacional. Les da igual. A los cofrades no les supone realmente nada, a pesar de los esfuerzos que se hicieron por obtenerla. El daño que este resultado ha provocado en la imagen colectiva de la ciudad es inmenso, no sabemos de las repercusiones que esto tendrá en otros ámbitos. ¿Quién querría asociarse a la idea del “machirulo”? ¿Qué empresa, qué institución, qué organismo? Ninguno, nadie. Pues es lo que se ha conseguido. Sin embargo, a los cofrades que no han votado sí les importa muy poco o nada. No quieren que cambie su “club de hombres”.

Las personas que quieren que la mujer sea cofrade piensan que no va a cambiar nada. Y puede que sea cierto. Que siga siendo una fiesta para lucirse. Para alardear del estatus de ser clavario o mayoral, del regalo entregado a la cofradía, del cinturón bordado en oro, de pasearse por el pueblo con su banda de cornetas y tambores. Tal vez. Personalmente creo que sí, que si la mujer entra cambiará la cofradía, con el tiempo, con las nuevas cofrades formando mayoralías. Por todo lo que significa ser mujer. La transformará, evolucionará.

¿Qué dice la Iglesia?

Pero vamos a la parte que realmente me interesa. ¿Qué dice la Iglesia? Mi Iglesia, de la cual formo parte, tendrá que decir algo ¿no? Porque no dijo nada en la votación anterior cuando interpelé al, por entonces, Prior Don Camilo Bardisa hace cuatro años. El Arzobispado no se ha pronunciado en todo este tiempo, a pesar de lo importante de la cuestión, hasta hoy.

Tras el escándalo a nivel nacional el Arzobispado sí ha hablado. Y lo ha hecho con palabras como “acompañar pastoralmente promoviendo el encuentro”, o “vivir la Semana Santa desde la fe en la unidad y en comunión”. Bonitas expresiones si no supiéramos el papel que ha desempeñado durante tantos años.

La Iglesia a la que pertenezco ha estado dando la comunión a personas que ni siquiera están bautizadas, pero que son cofrades, mientras que por otro lado nos advierte en la misa dominical cuál es la forma correcta para tomar la comunión, con las manos en tal postura, mirando al ministro de la comunión, etc.

La Iglesia, que nos pide rezar y hacer donativos en favor de las comunidades cristianas en países de mayoría musulmana, porque se les impide el culto, es la misma que no tiene una postura clara cuando se les impide a las cristianas vivenciar su fe en una cofradía religiosa cristiana, en un país de tradición cristiana como el nuestro.

La Iglesia, que me transmite en cada Triduo Pascual cómo fueron las mujeres las primeras en serles anunciada la resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, fundamento de nuestra fe, no se siente imbuida por el Espíritu para acoger a nuestras hermanas en la fe, reforzando el “aquí vosotras no”.

Esta Iglesia se ha puesto de perfil de nuevo. Y en el mismo sentido se expresará el cura de la parroquia de barrio, el actual Prior de la cofradía Don Ricardo Estrems, o el Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Enrique Benavent Vidal, Arzobispo de Valencia.

Nueva pastoral dentro de la cofradía

Cómo me gustaría que, a partir de ahora, haya una nueva pastoral dentro de la cofradía. Una pastoral en la que se promueva el ejemplo de Jesús, que es amor fraterno, que es caridad, que es acogida. Donde se fomente el servicio y no se aplauda la vanidad. Donde la transmisión de la fe sea la verdadera razón de ser de estas celebraciones y no acrecentar el ego de sucesivas mayoralías.

Si en algún momento fue así, en algún siglo pasado de su larga historia, hoy sin duda no lo es. Y me reafirmo tras leer innumerables publicaciones en medios de comunicación y redes sociales. Nadie tiene en su argumentario, como principal idea, la necesidad de que la fe sea el verdadero motor de la Semana Santa Saguntina. Ni el cofrade, ni la que quiere serlo, ni la Iglesia que la parió.

Triste, muy triste.

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