Semana Santa en Sagunt: Cerrados a admitir mujeres, pero abiertos a otros cambios
Esta fiesta con más de cinco siglos sigue sin ser inclusiva pese a forjarse a partir de diversas adaptaciones, sobre todo, desde hace 50 años

Daniel Tortajada

La Semana Santa en Sagunt preserva intacto el poso y la esencia de sus más de cinco siglos de historia gracias al trabajo desarrollado en todos esos años por la Cofradía de la Purísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo. Este es uno de sus puntos fuertes, unido a un arraigo que pasa de padres a hijos y a su capilaridad en distintos estratos de la población; cuestiones que, entre otras cosas, le llevaron a recibir la Medalla de Oro de la ciudad en 1992 con motivo de su quinto centenario. Sin embargo, el respeto a la tradición que algunos integrantes argumentan para justificar su último veto a la entrada de mujeres no ha impedido distintos cambios y adaptaciones a lo largo de su historia reciente.
Uno de ellos tuvo lugar hace justo 50 años, precisamente la fecha en la que se aprobaron los estatutos de la cofradía aún vigentes donde se especifica que solo pueden ser miembros de la entidad los 'varones', en lugar de dejarlo abierto a los 'individuos', como ocurría en el reglamento anterior de 1874, como adelantó Levante-EMV. Pues bien, ese 1976 marcó un hito en la historia de la entidad al unificar bajo un reglamento lo que durante casi un siglo habían sido dos entidades separadas: 'La Primaria', que agrupaba a quienes organizaban la fiesta, promovía los actos religiosos y la gestión de la ermita construida sobre la antigua sinagoga judía, más 'la Secundaria', creada el 1884 como sociedad de socorros mutuos que se encargaba de acompañar a los cofrades difuntos y ayudar económicamente a sus familias.
En el siglo XX, la fiesta fue incorporando actos, además de mantener intactos otros heredados como el Via Crucis de la madrugada del Viernes Santo, el 'Sermó de la Galtà' que se hace a continuación, el vespertino 'Sermó del Desenclavament', la subasta de los pasos o la procesión del 'Sant Soterrar', donde es habitual que los cofrades regalen caramelos.

Procesión del Silencio en la Semana Santa de Sagunt. / Daniel Tortajada
Nuevas procesiones
A esas celebraciones tradicionales se les sumó una procesión que es una de las más participadas en los últimos años: La del Silencio del Miércoles Santo, donde solo se escucha el sonido de los tambores. Este desfile se enriqueció hace 20 años al incorporar el anda del Ecce Homo, además de la del Cristo de la Buena Paz, y también ha ganado solemnidad con la reciente costumbre de apagar todo el alumbrado público de las calles que atraviesa, de modo que la única luz en ellas provenga de las hachas que llevan los cofrades.
En la década de los 90, hubo otra aportación que pronto ha arraigado con fuerza, dejando momentos de gran belleza: La Procesión del Encuentro del Lunes Santo, donde el anda de Jesús Nazareno coincide con la de la Soledad en una plaza Mayor abarrotada mientras solo la música rompe el silencio.
Hermanamiento y otros cambios
A esto se añade el hermanamiento con la Hermandad del Santísimo Ecce Homo del Cabañal, que es mixta, y otros cambios de menor calado pero también significativos. Uno de ellos es la introducción de la Tamborrada en la tarde del Miércoles Santo, que ya se ha asentado en el calendario y permite que distintas formaciones se den cita en la Plaza Mayor y luego participen en la procesión del Silencio, reforzándola con fuerza.
Otro fue la variación del recorrido de la procesión del Viernes Santo para permitir que la Vera Creu, que incluye una reliquia del 'Lignum Crucis', entrara también la iglesia del Buen Suceso, como hacía a su paso de las de Santa María y el Salvador. A esto se le suma la colocación de una alfombra a lo largo de todo el recorrido de las procesiones más participadas para evitar que la cera de las hachas de los cofrades caiga directamente en el pavimento y dispare el riesgo de los accidentes de tráfico en los días posteriores.
Con algunas de esas aportaciones ya en marcha, la Semana Santa saguntina fue declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional en 2004 tras un intenso trabajo realizado desde la misma cofradía para lograr ese reconocimiento; un título que ahora está a un paso de perder tras el expediente reabierto por el Ministerio de Industria y Turismo a raíz de nueva exclusión de las mujeres decidida el pasado domingo e iniciado tras la denuncia de un cofrade de ese veto que aún persiste pese a las tres votaciones realizadas desde 1999.
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