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Masivo Via Crucis en Sagunt pese a la polémica exclusión de las mujeres

Solo unas pancartas bien visibles en un balcón recuerdan la controversia en un acto que ha vuelto a concentrar a miles de personas

Así ha sido el Viacrucis de la Semana Santa de Sagunt

Daniel Tortajada

Albert Vidal

Sagunt

Cientos de personas han madrugado en Sagunt más que nunca para acudir a una de las principales citas de su Semana Santa, el Viacrucis que sale a las 6 de la mañana desde la ermita de la Sang hasta el Calvario. De nuevo, las ganas de disfrutar de los actos se han impuesto al mal sabor de boca que ha dejado en muchos la nueva exclusión de las mujeres en la cofradía que mantiene viva la celebración de hace más de cinco siglos; un malestar que ha trascendido incluso a nivel internacional y ha dado lugar a la revisión de su título de 'fiesta de interés turístico nacional' y a una denuncia a la Fiscalía por parte del Ministerio de Igualdad.

Ni el frío ni la falta de sueño han impedido que la plaza de la ermita estuviera a rebosar desde las 5.30 horas para ver uno de los momentos más esperados: La salida del anda del Nazareno que siempre llevan a hombros los mayorales que se encargaron de organizar la fiesta el año anterior. Aunque ese momento suele llegar con puntualidad británica, esta vez se ha producido cuatro minutos después de las 6 tras una llamada a un rezo inicial por parte del prior de la cofradía, Ricardo Estrems.

Tras esto se ha dado paso a un itinerario que abría la nueva y llamativa Cruz guía regalada por la mayoralía del año que encabeza Gonzalo Escrig y era llevada por los cofrades que organizarán la fiesta el año que viene, como se empezó a hacer recientemente.

En ese recorrido han llamado la atención las dos pancartas bien visibles que, a modo de reflexión sosegada pero incisiva, ondeaban sobre una banderola de Semana Santa colgada en el balcón de una casa: 'Devoción con amor'.'Jesucristo nos amó a todas y todos por igual', decían en una clara alusión a la inclusión de las mujeres.

Una imagen de las pancartas colocadas sobre una banderola en una casa.

Una imagen de las pancartas colocadas sobre una banderola en una casa. / Levante-EMV

Ríos de gente

Además de congregar a numerosos fieles que rezaban en cada estación, el calvario se ha vuelto llenar de personas de todas las edades que no quería perderse un Viacrucis que siempre deja huella, con el anda del Nazareno llevada entre gestos de orgullo y dolor, mientras las hachas de los mayorales del año iban rompiendo la noche.

Las muestras de fervor, respeto y expectación han sido constantes en un recorrido que ha vuelto a llenarse de ríos de gente que han podido ver amanecer de una forma muy especial, con vistas incluso al mar.

Singularidades

Las singularidades de la celebración han vuelto a desplegarse con toda su fuerza. La intensidad del drama la acentuaban los 'saions', que evocan a los antiguos soldados romanos y han incluido tanto a su capitán como a ese portador del tambor que va marcando el paso, después de que varios cofrades hayan pagado por ello significativas cantidades.

A los rezos en cada estación, les seguían el canto de los “motets” en un recorrido donde también han vuelto a ser protagonistas los 'plegaors' que, a cambio de un donativo para la cofradía y al grito de 'Puríssima Sang de Jesucrist!", reparten caramelos.

La mañana del Viernes Santo continuaba con el tradicional 'Sermó de la Galtà' en la iglesia de Santa María mientras muchos ya optaban por tradicional degustación de chocolate con churros o buñuelos con la que paliar las frías temperaturas.

Emotivo final

Tras el sermón, el regreso del Nazareno a la ermita de la Sang ha incluido unos instantes a brazo alzado como ya es habitual en los últimos años. También ha acabado con escenas de emoción y aplausos bajo de las miradas atentas del clavario del año, Gonzalo Escrig, y de 2025, un Miguel Ángel Rochina que no ha podido contener las lágrimas.

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