El esfuerzo de Sagunt por una educación pública y de calidad

Daniel Tortajada

La educación pública atraviesa hoy uno de esos momentos decisivos que obligan a cualquier sociedad responsable a detenerse, mirar hacia sus aulas y preguntarse seriamente qué futuro quiere construir para las próximas generaciones. Porque hablar de educación es hablar de igualdad, de oportunidades, de dignidad y de justicia social. Es hablar de niños, niñas y niñes que merecen crecer y aprender en espacios seguros, accesibles y preparados para responder a los desafíos del presente y del futuro. Y es hablar también de docentes que sostienen cada día, con esfuerzo, vocación y una enorme implicación personal, una de las tareas más valiosas que existe: formar personas.
Como concejal de Educación de Sagunto, observo con preocupación cómo las reivindicaciones históricas de la comunidad educativa siguen acumulándose sin obtener respuestas. En las últimas semanas, los colectivos de profesorado, sindicatos y representantes educativos vuelven a alzar la voz para reclamar mejoras que ya no pueden seguir aplazándose. La bajada de ratios continúa siendo una necesidad urgente para garantizar una atención más cercana, más humana y personalizada. No podemos hablar de calidad educativa mientras existan aulas masificadas en las que resulta imposible atender las necesidades de cada estudiante.
Al mismo tiempo, el profesorado continúa denunciando una burocracia excesiva que consume tiempo, energía y recursos que deberían destinarse a lo verdaderamente importante: enseñar, acompañar y educar.
También resulta imprescindible reforzar las plantillas y aumentar los recursos de apoyo a la inclusión. La diversidad en nuestras aulas no puede convertirse en un problema derivado de la falta de medios. Al contrario, debe entenderse como una riqueza colectiva que necesita profesionales suficientes, formación específica y herramientas adecuadas para ser atendida con sensibilidad, profesionalidad y humanidad.
Estado de las infraestructuras
Junto a estas reivindicaciones, existe otra realidad que preocupa profundamente: el estado de muchas infraestructuras educativas. Durante años se han ido aplazando inversiones necesarias mientras los centros educativos soportaban un deterioro progresivo que hoy resulta imposible ignorar. Aulas insuficientes, espacios deteriorados, problemas estructurales y carencias básicas forman parte del día a día de demasiados colegios e institutos.
A esta situación se suman dos cuestiones que se han convertido ya en prioritarias: la accesibilidad y la climatización de los centros educativos. En pleno siglo XXI todavía existen barreras arquitectónicas que dificultan la inclusión de alumnado, familias y profesionales con movilidad reducida. Y del mismo modo, las altas temperaturas durante buena parte del curso escolar convierten muchas aulas en espacios inadecuados para el aprendizaje.

Daniel Tortajada
Inversiones municipales
Ante esta realidad, muchos ayuntamientos nos hemos visto obligados a asumir responsabilidades e inversiones que exceden nuestras competencias. Por responsabilidad, por seguridad y porque nuestros menores son una prioridad, en el Departamento de Educación municipal llevamos años actuando allí donde la Conselleria no llega, no está o ni se pronuncia. Y lo hacemos porque no podemos permitir que los centros educativos sigan deteriorándose mientras las soluciones de la Sra. Ortí se eternizan y disipan.
En los últimos tres años hemos invertido más de un millón de euros en actuaciones destinadas a dignificar y mejorar nuestros centros educativos. Hemos impulsado la sustitución de ventanas para mejorar el aislamiento térmico y la eficiencia energética, cambiado pavimentos deteriorados, adecuado espacios educativos, desarrollado patios escolares más amables y funcionales e instalado zonas de sombra para proteger al alumnado frente a las altas temperaturas.
También hemos llevado a cabo actuaciones de corrección y reparación de muros y estructuras deterioradas, hemos abordado inundaciones y goteras, además de asumir el mantenimiento ordinario que requieren los colegios para funcionar con normalidad. Un trabajo constante, muchas veces silencioso, pero imprescindible para garantizar unas condiciones dignas y seguras en nuestros centros educativos.
Punto límite
Sin embargo, pese al enorme esfuerzo municipal, la situación educativa de nuestra ciudad ha alcanzado un punto límite que ya no admite más demoras ni soluciones temporales. La población sobrevenida que recibimos en los últimos años ha provocado un aumento constante del alumnado y una presión insostenible sobre unos centros que llevan demasiado tiempo funcionando por encima de su capacidad real. Las aulas masificadas, la falta de espacios y la saturación de servicios evidencian un colapso que afecta directamente a la calidad educativa y al bienestar del alumnado y del profesorado.
Mientras esta realidad se agrava curso tras curso, seguimos encontrándonos con una respuesta insuficiente por parte de la Conselleria. La lentitud administrativa, la falta de planificación y la ausencia de inversiones estructurales impiden dar una respuesta adecuada a una situación que ya es urgente y que no puede seguir aplazándose.
Demandas
A su vez, reclamamos de manera inmediata la rehabilitación integral del Eduardo Merello, un centro que necesita actuaciones profundas para poder ofrecer unas condiciones dignas, seguras y adaptadas a las necesidades actuales. Pero, además, esta actuación ya no es suficiente por sí sola. Nuestro municipio necesita la construcción de dos nuevos colegios y un instituto que permitan absorber el crecimiento poblacional y descongestionar unos centros educativos completamente saturados.
No estamos realizando una petición desproporcionada ni una reivindicación partidista. Estamos defendiendo una necesidad real que responde al crecimiento demográfico de nuestro municipio y al derecho de nuestros niños, niñas y niñes a recibir una educación pública de calidad. Cada año de inacción agrava todavía más una situación que las familias, los equipos docentes y este ayuntamiento llevamos demasiado tiempo sosteniendo prácticamente en solitario.
Necesidades
La educación pública necesita hoy más que nunca compromiso institucional, sensibilidad y una verdadera mirada de futuro. Porque invertir en educación no es un gasto; es una inversión directa en cohesión social, igualdad y oportunidades. Las aulas son el lugar donde se construye el mañana y, por tanto, no podemos permitir que continúen siendo relegadas a un segundo plano.
Defender la educación pública significa defender una sociedad más justa, más preparada y humana. Y desde el Ayuntamiento de Sagunto seguiremos reclamando, trabajando e invirtiendo para que ninguna persona vea limitado su futuro por la falta de recursos o por la inacción de quienes tienen la responsabilidad y las competencias para actuar.
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