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Sagunt recreará un edificio único que la burbuja inmobiliaria se llevó por delante

El ayuntamiento rescata la memoria de la antigua Escuela de Aprendices

Antigua Escuela de Aprendices del Port de Sagunt.

Antigua Escuela de Aprendices del Port de Sagunt. / Levante-EMV

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Rafa Herrero

Rafa Herrero

Sagunt

"En un momento en el que volvemos a convertirnos en un centro industrial de primer orden, rememorar la importancia de la formación profesional es recordar que el talento, el aprendizaje y el esfuerzo de generaciones enteras han sido y van a seguir siendo la base del progreso de nuestra ciudad". Así refuerza el alcalde de Sagunt, Darío Moreno, el valor simbólico de las dos esculturas de bronce que el ayuntamiento ha encargado para enriquecer su museo urbano permanente de patrimonio industrial.

Además del conjunto maestro-aprendiz, el gobierno local ha recogido la propuesta de dos colectivos relacionados con la antigua Escuela de Aprendices para recrear el edificio por el que pasaron generaciones de profesores y alumnos vinculados con la siderúrgica. Con el diseño elaborado muy probablemente por el arquitecto Luis Cendoya, su construcción se hizo efectiva en 1911 sobre una superficie de 395 metros cuadrados en la Alameda del Consell.

Casi 100 años en pie

Desde entonces y como primer colegio del Port de Sagunt fue el Grupo Escolar Sota y Aznar CMSM, cuyo primer director fue Antonio Michavila. En 1921 pasó a denominarse Escuela de Artes y Oficios, dos décadas después ya fue la Escuela de Aprendices AHV, previa remodelación, y en 1966 se transformó en el Colegio Joaquín Gamón. Mantuvo su actividad hasta finales de los años 90, antes de que la burbuja inmobiliaria acelerara su derribo en 2007, según las investigaciones realizadas desde la Asociación de Amigos de la Escuela de Aprendices.

Maqueta de la antigua Escuela de Aprendices del Port de Sagunt.

Maqueta de la antigua Escuela de Aprendices del Port de Sagunt. / Daniel Tortajada

Estos estudios demuestran que el edificio fue utilizado también como iglesia en sus orígenes y como escuela de adultos en sus postrimerías. Desde el colectivo y con motivo del centenario que se hubiera cumplido en 2011 también se destacó su valor patrimonial como referente en la historia social, educativa y urbana del Port de Sagunt. Su ejemplo como aplicación de políticas empresariales en la prestación de servicios o su grado de excelencia, representado en los premios nacionales e internacionales concedidos a alumnos forjados en sus aulas, eran otros encantos de este edificio.

"Chapuza patrimonial"

Su valor arquitectónico y urbano se evidencia en su "indisoluble" relación con el conjunto de elementos que conforman el monumental patrimonio industrial, así que su derribo para la construcción de un hotel, que nunca se hizo realidad, todavía se considera una "chapuza patrimonial". En un intento por enmendar este error, la Asociación de Amigos de la Escuela de Aprendices impulsó hace unos años, con el beneplácito del gobierno local liderado por Quico Fernández, una propuesta para proteger de cualquier construcción privada la huella del antiguo edificio.

Media docena de artistas

El ayuntamiento impulsa ahora la confección e instalación de una escultura de bronce que prolongue los recuerdos del inmueble. Por el momento, media docena de artistas plásticos se ha presentado a la licitación que está dotada con más de 100.000 euros de fondos europeos.

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